Édouard Manet – Berthe Morisot, holding a fan
Ubicación: Private Collection
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La paleta cromática se centra en tonos oscuros: negros, marrones y verdes apagados dominan tanto la vestimenta de la retratada como el fondo difuso. Esta elección contribuye a crear una atmósfera íntima y reservada, acentuando la figura femenina y enfatizando su individualidad. La luz, aunque tenue, ilumina sutilmente el rostro y las manos, revelando detalles esenciales: la textura del cabello recogido, la delicadeza de los dedos que sostienen un abanico, la expresión ligeramente triste en sus ojos.
El abanico, elemento decorativo, no es meramente ornamental; podría interpretarse como un símbolo de coquetería contenida o una referencia a las convenciones sociales de la época. La ausencia de joyas ostentosas y el corte del cuello alto sugieren una elegancia discreta, alejada de la exhibición pública.
El fondo, tratado con pinceladas sueltas e imprecisas, se desvanece en la penumbra, impidiendo cualquier distracción que pudiera restar importancia a la figura principal. Esta técnica pictórica refuerza la sensación de intimidad y concentración en el personaje retratado.
En general, la obra transmite una impresión de quietud y reflexión. La artista parece interesada no tanto en reproducir fielmente las características físicas de la modelo, sino en capturar un estado anímico particular: una mezcla de melancolía, introspección y una sutil elegancia que define su carácter. Se intuye una historia personal, una vida interior rica y compleja, aunque permanecen veladas para el espectador.