Elizabeth Merkuryevna Boehm – In the new year will be 101 suitors, a loved one!
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El joven, situado a la izquierda, irradia alegría y optimismo. Su rostro está iluminado por una sonrisa amplia que revela dientes, transmitiendo un sentimiento de anticipación y esperanza. La paleta de colores utilizada en su vestimenta es cálida, con tonos rojizos y ocres que acentúan su vitalidad. Su atuendo parece sencillo, quizás indicativo de una clase social modesta, pero la expresión en su rostro sugiere una despreocupación y un entusiasmo contagiosos.
La joven, a su derecha, presenta una actitud más reservada. Su mirada está dirigida hacia abajo, evitando el contacto visual directo con el espectador y, posiblemente, con el otro personaje. El color de su pañuelo, en tonos marrones y rojizos apagados, contrasta con la luminosidad del joven, creando un contraste sutil entre sus personalidades o estados de ánimo. Su postura es más rígida que la del joven, lo que podría interpretarse como timidez, modestia o incluso una ligera incomodidad.
La inscripción en cirílico, situada sobre los personajes, añade una capa adicional de significado a la escena. La traducción al español revela un mensaje augural: En el nuevo año habrá 101 pretendientes, uno será amado. Esta frase introduce un elemento de humor y esperanza romántica, sugiriendo que la joven se enfrenta a una abundancia de opciones amorosas, pero anhela encontrar a alguien especial.
La pintura, en su conjunto, parece celebrar las esperanzas y los deseos asociados con el nuevo año, particularmente aquellos relacionados con el amor y el matrimonio. El contraste entre la exuberancia del joven y la reserva de la joven crea una tensión sutil que invita a la reflexión sobre las diferentes formas en que se experimenta el romance y la anticipación. La escala reducida de la obra refuerza su carácter íntimo y personal, como un mensaje privado compartido entre dos personas o destinado a ser disfrutado por un individuo en solitario. La técnica pictórica, aunque sencilla, es efectiva para transmitir una sensación de calidez y familiaridad, evocando una atmósfera nostálgica y optimista.