Boris Grigoriev – Grocery in the village
Ubicación: Private Collection
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La perspectiva es ligeramente elevada, lo que permite apreciar la disposición irregular de los edificios, construidos con materiales pobres y mostrando signos evidentes de deterioro: paredes desconchadas, techos a dos aguas con tejas faltantes o desplazadas, y una sensación general de abandono controlado. La vegetación, en forma de hiedra trepadora, se adhiere a las fachadas, suavizando la aspereza de la piedra y añadiendo un elemento natural que contrasta con la artificialidad del entorno construido.
La tienda propiamente dicha exhibe su mercancía a través de una vitrina iluminada, donde se distinguen frutas, verduras y otros productos alimenticios. Esta presentación sugiere una vida cotidiana sencilla y funcional, centrada en las necesidades básicas de la comunidad local. La señalización Épicerie sobre la puerta indica el tipo de negocio, aunque sin ofrecer información adicional sobre su origen o historia.
El suelo está pavimentado con piedras irregulares, contribuyendo a la atmósfera general de un lugar antiguo y poco alterado por la modernidad. La luz, proveniente probablemente del exterior, ilumina parcialmente la escena, creando zonas de sombra que acentúan el dramatismo y la profundidad espacial.
Más allá de la representación literal de una tienda en un pueblo, la pintura parece sugerir reflexiones sobre la memoria, el paso del tiempo y la persistencia de las tradiciones rurales frente a los cambios sociales y económicos. La atmósfera melancólica y la paleta de colores terrosos evocan una sensación de nostalgia por un mundo que se desvanece lentamente. La ausencia casi total de figuras humanas refuerza esta impresión de quietud y aislamiento, invitando al espectador a contemplar la escena con detenimiento y a reflexionar sobre su significado simbólico. La composición, aunque aparentemente sencilla, revela una complejidad subyacente en su capacidad para transmitir emociones y sugerir narrativas implícitas.