Boris Grigoriev – Self-Portrait
Ubicación: The State Tretyakov Gallery, Moscow (Государственная Третьяковская галерея).
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En este óleo, el autor retrata a un individuo de semblante severo y mirada directa al espectador. La figura domina casi por completo el espacio pictórico, presentándose en primer plano con una composición vertical que enfatiza su presencia imponente. Viste un abrigo oscuro, posiblemente de lana gruesa, y un sombrero de ala ancha que proyecta sombras sobre sus ojos y parte del rostro, acentuando la intensidad de su expresión.
La paleta cromática es sobria, dominada por tonos marrones, ocres y negros, con destellos rojizos en el fondo que sugieren una atmósfera cálida pero tensa. La pincelada es visible, con trazos gruesos y decididos que aportan textura a la vestimenta y al rostro del personaje.
El rostro presenta rasgos marcados, con arrugas profundas y una expresión de desconfianza o incluso hostilidad. Un cigarrillo entre los labios refuerza esta imagen de rudeza y desafío. La boca ligeramente fruncida y las cejas arqueadas sugieren un carácter fuerte y poco dado a la complacencia.
En el fondo, se vislumbran elementos arquitectónicos abstractos, incluyendo una estructura que podría ser una fachada con un reloj visible. Este detalle introduce una noción de tiempo y quizás, de presión o urgencia. La presencia del reloj, aunque difusa, contrasta con la inmovilidad del personaje retratado, creando una tensión visual interesante.
La pintura transmite una sensación de aislamiento y melancolía. El individuo parece estar solo, confrontando al espectador con su propia vulnerabilidad y fortaleza a partes iguales. Se percibe un subtexto de introspección y autoexamen; la mirada penetrante sugiere que el personaje no sólo observa, sino que también es observado, juzgado. La elección del vestuario y los rasgos faciales apuntan a una figura marginal o perteneciente a un estrato social humilde, lo cual podría interpretarse como una declaración sobre la condición humana y las dificultades de la vida cotidiana. La composición general sugiere una búsqueda de identidad y autenticidad en un mundo hostil e indiferente.