
Herbert James Draper – The Mountain Mists or Clyties of the Mist
Ubicación: Private Collection
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La figura superior, suspendida en un gesto casi de caída libre, parece flotar entre la niebla y las cumbres nevadas. Su postura transmite una sensación de abandono y desolación, como si estuviera entregada a un destino inevitable. La luz que incide sobre su cuerpo resalta la delicadeza de sus facciones y la palidez de su piel, acentuando aún más el carácter fantasmal de la escena.
En la parte central, una segunda figura se cubre el rostro con una mano, adoptando una pose de introspección y dolor. Su cuerpo está parcialmente envuelto en un manto que contrasta con la desnudez de sus hombros y pecho. Esta actitud sugiere una lucha interna, una resistencia ante la fatalidad que parece envolver a las demás figuras.
En la base de la composición, una tercera figura se encuentra postrada sobre lo que parece ser una roca o saliente rocoso. Su posición es vulnerable y sumisa, como si estuviera a merced de las fuerzas naturales que la rodean. La luz tenue que ilumina su rostro revela una expresión de tristeza contenida.
El paisaje montañoso en sí mismo juega un papel fundamental en la obra. Las cumbres nevadas se pierden entre la niebla, creando una sensación de distancia y aislamiento. El autor ha logrado transmitir la grandiosidad y el poderío de la naturaleza, que parece abrumar a las figuras femeninas.
Más allá de la representación literal de una escena natural, esta pintura sugiere una reflexión sobre temas como la fragilidad humana, la inevitabilidad del destino y la búsqueda de consuelo en medio del sufrimiento. Las figuras femeninas podrían interpretarse como alegorías de la pérdida, el dolor o la desesperación, mientras que el paisaje montañoso simboliza la inmensidad y la indiferencia del universo. La bruma, elemento recurrente en toda la composición, actúa como un velo que oculta y revela a partes iguales, intensificando el misterio y la ambigüedad de la escena. Se intuye una narrativa silenciosa, un relato de desolación y resignación ante un poder superior e ineludible.