Hermitage ~ Part 01 – Barda, Johann - Portrait of Prince Ivan Golitsyn
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La paleta cromática se caracteriza por tonos fríos: predominan los lilas y azules en el atuendo, contrastados con la blancura cenicienta de la peluca empolvada, un rasgo distintivo de la moda del siglo XVIII. La piel muestra una pincelada delicada que captura las texturas y matices propios de la edad, evidenciando tanto la robustez como los signos del paso del tiempo. Los ojos, de un azul intenso, transmiten una mirada directa y penetrante, sugiriendo inteligencia y quizás cierta melancolía.
El hombre viste un elegante traje con cuello alto abotonado, adornado con una intrincada decoración que sugiere riqueza y poder. Sobre el pecho se distingue una cruz u orden honorífica de considerable tamaño, cuyo diseño complejo denota su alta posición social y sus méritos. La peluca, meticulosamente peinada, es un símbolo de estatus y sofisticación, aunque también puede interpretarse como una máscara que oculta la individualidad del retratado.
La composición general transmite una sensación de formalidad y solemnidad, propia de los retratos oficiales de la época. No obstante, la sutil expresión en el rostro del hombre, junto con la delicadeza de la pincelada, insinúan una complejidad psicológica que va más allá de la mera representación de un personaje ilustre. Se intuye una vida llena de experiencias y responsabilidades, reflejada en las líneas de expresión alrededor de los ojos y en la firmeza de su mandíbula.
El autor parece haber buscado no solo documentar la apariencia física del retratado, sino también capturar algo de su carácter y personalidad. La obra, por tanto, trasciende el retrato convencional para convertirse en un documento visual que nos permite vislumbrar la vida y los valores de una época pasada. El uso de la luz es sutil pero efectivo; ilumina el rostro y las manos del retratado, atrayendo la atención hacia estos elementos clave de su identidad. La forma octogonal del retrato añade un toque de singularidad y elegancia a la composición.