Hermitage ~ Part 01 – Ando Hiroshige - Sheet Location Naito Shinjuku at Etsuya
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El árbol, imponente y oscuro, ocupa casi la mitad derecha del cuadro. Su presencia es abrumadora, creando una barrera visual que separa al espectador del resto de la escena. Las ramas se extienden hacia arriba, perdiéndose en la oscuridad, mientras que el tronco, con su textura rugosa, parece absorber la luz circundante. La silueta del árbol contrasta fuertemente con la luminosidad del plano posterior, acentuando su volumen y creando una sensación de profundidad.
En el plano de fondo, se aprecia una calle bordeada por edificios tradicionales japoneses, con sus característicos aleros y ventanas. Una fila de figuras humanas, vestidas con ropas oscuras, avanza lentamente por la calle, iluminadas por faroles que proyectan un resplandor cálido y difuso. La perspectiva es ligeramente elevada, lo que permite una visión panorámica del entorno urbano. El cielo, visible en la parte superior, presenta tonalidades rosadas y anaranjadas, sugiriendo el crepúsculo o el amanecer.
La paleta de colores es limitada, dominada por tonos oscuros como el negro, el marrón y el azul, con toques de luz cálida provenientes de los faroles y el cielo. Esta restricción cromática contribuye a crear una atmósfera melancólica y contemplativa. La técnica utilizada permite apreciar la textura del papel y las líneas grabadas, lo que añade un elemento táctil a la obra.
Más allá de la representación literal de una escena urbana, esta imagen parece sugerir reflexiones sobre la naturaleza efímera de la vida y el paso del tiempo. El árbol, símbolo de longevidad y estabilidad, contrasta con la fugacidad de las figuras humanas que transitan por la calle. La oscuridad predominante puede interpretarse como una metáfora de la incertidumbre y los misterios de la existencia. La yuxtaposición de lo natural (el árbol) y lo artificial (la ciudad) invita a considerar la relación entre el hombre y su entorno, así como la influencia del progreso en las tradiciones culturales. La composición, con su fuerte contraste entre luz y sombra, genera una sensación de quietud y misterio que invita a la reflexión.