Hermitage ~ part 10 – Roslin, Alexander - Portrait of Catherine II
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El vestido, predominantemente dorado con detalles intrincados en azul y plata, resalta su estatus elevado. La profusión de adornos – joyas, bordados, encajes – contribuye a la opulencia general de la escena. Sobre sus hombros descansa un manto pesado, ricamente decorado con plumas que evocan imágenes de águilas o fénix, símbolos tradicionales asociados con el poder imperial y la realeza. La corona sobre su cabeza refuerza aún más esta interpretación.
El fondo es oscuro y dramático, creando un contraste marcado con la luminosidad del personaje principal. Se distingue una estructura arquitectónica a la izquierda, posiblemente una columna decorativa o un nicho, que añade profundidad al espacio. A la derecha, se vislumbra una cortina roja, cuyo color intenso acentúa el dramatismo de la composición y dirige la atención hacia la figura central.
La luz incide sobre la dama desde un ángulo preciso, iluminando su rostro y resaltando los detalles de su vestuario. La expresión en su semblante es serena, aunque ligeramente severa; una mirada que sugiere inteligencia y determinación. Se percibe una cierta carga de edad en sus facciones, pero esto no resta valor a su presencia imponente, sino que podría interpretarse como un signo de experiencia y sabiduría adquirida con el tiempo.
Subtextualmente, la obra parece aspirar a legitimar el poder de la retratada. La iconografía utilizada – los símbolos imperiales, la vestimenta lujosa, la postura regia – son elementos diseñados para transmitir una imagen de autoridad indiscutible. La elección del dorado como color predominante sugiere riqueza y divinidad, mientras que las plumas aluden a la conexión con el poder celestial. El retrato no solo busca registrar la apariencia física de la retratada, sino también proyectar una imagen idealizada de su persona, reforzando así su posición en la jerarquía social y política. La composición, cuidadosamente orquestada, pretende inspirar respeto y admiración en el espectador.