Hermitage ~ part 12 – Floris, Frans. The Judgement of Paris
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Comentarios: 1 Ответы
Я безмерно благодарен руководству сайта за такую возможность посмотреть картины в музеях мира. Получаю столько удовольствия от рассмотрения хороших картин (а они не все хороши). Причём делаю это дома, а не хожу полдня по музею, что в моём возрасте уже не так просто. Конечно, лучше увидеть оригиналы, но до Лувра или Прадо далеко не все могут добраться.
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En primer plano, el muchacho, vestido con ropajes que sugieren una posición social elevada, se encuentra sentado sobre un tronco caído. Su expresión es ambivalente: parece contemplar las diosas que se presentan ante él con cierta duda o incluso hastío. Una actitud que lo despoja de la heroicidad esperada en narraciones similares y le otorga una complejidad psicológica inusual.
Las tres diosas, cada una representando un atributo diferente – belleza, prosperidad y guerra –, se ofrecen a él para su juicio. Afrodita, con una expresión persuasiva y ofreciendo una manzana dorada, ocupa el centro de la composición, atrayendo la atención del espectador hacia ella. Su postura es activa, casi insistente, buscando captar la mirada del joven. A su lado, Hera se presenta con un gesto más formal y solemne, mientras que Atenea, a la derecha, sostiene una lanza, simbolizando su poderío militar y ofreciendo al muchacho no riquezas ni amor, sino gloria y victoria.
Detrás de las diosas, un puto sonríe, observando la escena con aparente diversión, añadiendo una nota de picardía y complicidad a la composición. Un ángel, también presente en el fondo, parece presenciar el evento con una expresión indescifrable.
La paleta de colores es rica y vibrante, con predominio de tonos cálidos que acentúan la sensualidad de las figuras femeninas. La luz incide sobre los cuerpos desnudos, resaltando sus formas y volúmenes. El uso del claroscuro contribuye a crear una atmósfera dramática y misteriosa.
Subtextualmente, la obra plantea interrogantes sobre la naturaleza de la belleza, el poder y la influencia. El juicio del joven no es solo un acto arbitrario que desencadena una guerra, sino también una reflexión sobre la fragilidad humana frente a las tentaciones y los deseos. La indiferencia o desinterés del muchacho sugiere una crítica implícita a la vanidad de las diosas y a la superficialidad de sus ofrendas. La presencia del puto introduce un elemento de burla y relativismo, cuestionando la seriedad del evento mitológico. En definitiva, se trata de una pintura que invita a la reflexión sobre temas universales como el amor, la ambición y la moralidad.