Hermitage ~ part 12 – Francken, Hieronymus III. Carrying the Cross
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La paleta cromática es rica en tonos terrosos: ocres, marrones y rojos dominan, acentuando la atmósfera sombría y opresiva del momento. El cielo, cubierto por una densa capa de nubes grises, contribuye a esta sensación de fatalidad inminente. La luz, aunque tenue, se concentra en las figuras principales, resaltando su sufrimiento y dramatismo.
El autor ha distribuido cuidadosamente el grupo humano. A la izquierda, una mujer con un manto rojo, presumiblemente la Virgen María, observa con angustia la procesión. Su postura encorvada y su expresión de dolor transmiten una profunda conmoción. A su alrededor se agolpan otras figuras femeninas que comparten su sufrimiento.
En el centro, el hombre que porta la cruz es retratado en un estado de agotamiento extremo. Su cuerpo inclinado bajo el peso del crucifijo sugiere una carga física y espiritual abrumadora. Los soldados que lo escoltan muestran una mezcla de indiferencia y crueldad, algunos con expresiones severas mientras otros parecen ajenos al sufrimiento del condenado.
En la parte superior derecha, se vislumbra un grupo más extenso de personas, probablemente espectadores de la escena, que se extienden hasta el horizonte. La ciudad visible en la lejanía añade una dimensión espacial a la composición, sugiriendo que este evento es público y tiene implicaciones para toda la comunidad.
Más allá de la representación literal del episodio bíblico, la pintura parece explorar temas universales como el sufrimiento humano, la injusticia, la compasión y la fe. La multitud presente sugiere la indiferencia o la complicidad de la sociedad ante la adversidad. El contraste entre la figura central, vulnerable y desamparada, y los soldados romanos, símbolos del poder y la autoridad, subraya la desigualdad inherente a la situación. La presencia de la Virgen María introduce un elemento de esperanza y redención en medio de la desesperación. La composición general invita a la reflexión sobre la naturaleza humana y el significado del sacrificio.