Hermitage ~ part 13 – Heem, Jan De Davids. The fruit and a vase with flowers
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Comentarios: 2 Ответы
Если талант, то оно и видно сразу. Бесподобно! Но что символизирует змея и не то маска, не то прикрытый мужчина на полу. Что это за персонажи в таком великолепии?
Да, очень бы хотелось узнать, что символизируют все гады – черви, змеи, жуки, улитки и сатир с рожками.
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Aquí se observa una composición de bodegón que despliega una opulencia de elementos naturales. El autor ha dispuesto una profusa variedad de frutas y flores sobre una superficie horizontal oscura, creando un contraste visual inmediato con la luminosidad inherente a los objetos representados. La disposición no es casual; se percibe una intención deliberada en el amontonamiento que sugiere abundancia y generosidad.
En primer plano, una cesta rebosa de fresas rojas, su color vibrante atrae la atención del espectador. A su lado, espigas de trigo doradas se entrelazan con hojas verdes y racimos de uvas, creando una textura rica y compleja. Una melón maduro, con su piel anaranjada, destaca entre el resto de la fruta, aportando un punto focal central. El uso del claroscuro es notable; las frutas y flores están bañadas en una luz que resalta sus superficies lustrosas y sus detalles intrincados, mientras que las zonas más profundas quedan sumidas en la sombra.
El fondo se presenta como una cortina oscura, interrumpida por un atisbo de paisaje distante, difuminado y casi onírico. Esta lejanía sugiere una conexión con el mundo exterior, pero también enfatiza la naturaleza contenida y concentrada del bodegón. Un jarrón de metal, rebosante de flores y frutos adicionales, se alza en un segundo plano, contribuyendo a la sensación de abundancia desbordada.
Más allá de la mera representación de objetos, esta pintura parece sugerir una reflexión sobre la transitoriedad de la vida y la belleza efímera. La fruta madura, el trigo dorado que anuncia la cosecha, todo apunta a un ciclo natural de crecimiento, plenitud y eventual decadencia. La presencia de flores marchitas entre las rosas frescas refuerza este subtexto melancólico, recordándonos la fugacidad del tiempo. El bodegón, en su aparente celebración de la abundancia, se convierte así en una memento mori, una invitación a contemplar la fragilidad de la existencia y el paso inevitable del tiempo. La meticulosidad con que el artista ha representado cada detalle sugiere un profundo respeto por la naturaleza y una conciencia aguda de su poder transformador.