Hermitage ~ part 02 – Bronzino, Angelo - The contest between Apollo and Marsyas
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El plano general revela una disposición horizontal, donde la acción se concentra en un espacio relativamente reducido frente a un fondo que sugiere una extensión natural indescifrable, delimitada por montañas brumosas y un cuerpo de agua distante. La luz, intensa y direccional, incide sobre los personajes principales, acentuando sus musculaturas y creando fuertes contrastes con las zonas oscurecidas del entorno.
En el primer plano, la figura central es un hombre tendido en el suelo, aparentemente sufriendo una tortura o castigo. Su cuerpo está retorcido en una pose de dolor evidente, mientras que otro personaje se inclina sobre él, manipulando lo que parece ser un instrumento musical –una flauta doble– con gesto severo y concentrado. A su lado, un tercer hombre, ataviado con una túnica dorada, sostiene un bastón o cetro, observando la escena con una actitud de autoridad y juicio.
La mujer sentada a la derecha, vestida con ropas que sugieren una posición social elevada, se presenta como espectadora silenciosa del conflicto. Su postura es formal y su mirada, aunque dirigida hacia el centro de la acción, parece distante y desprovista de emoción palpable. En un segundo plano, más allá de los personajes principales, se vislumbran otras figuras, posiblemente testigos o participantes en el evento, que contribuyen a la sensación de una tragedia colectiva.
La pintura plantea interrogantes sobre la naturaleza del poder, la vanidad artística y las consecuencias de desafiar a la divinidad. El conflicto central parece representar una contienda entre dos fuerzas opuestas: la música, personificada por el hombre con la flauta, y un desafío a la autoridad divina, simbolizada por el personaje que sufre en el suelo. La presencia de la mujer sugiere una reflexión sobre el papel del destino y la inevitabilidad del sufrimiento humano. El paisaje sombrío y la iluminación dramática refuerzan la atmósfera de fatalidad y desolación que impregna toda la composición. Se intuye un mensaje moralizante, donde la soberbia y la transgresión son castigadas con severidad.