Hermitage ~ part 02 – Boucher, Francois - Cupids - Allegory of Painting
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A su derecha, dos querubines interactúan con los instrumentos del arte. Uno de ellos sostiene una paleta cargada de pigmentos y pinceles, mientras que el otro se encuentra sentado sobre un pergamino, aparentemente dibujando o pintando en él. La disposición de estos elementos – la paleta, los pinceles, el pergamino – enfatiza la naturaleza misma de la creación artística.
El uso del color es notable: tonos pastel dominan la escena, creando una atmósfera suave y luminosa. El azul celeste del fondo contrasta con la calidez de las pieles de los querubines y la paleta de colores. La luz, difusa pero presente, ilumina los rostros de los personajes, acentuando su expresión y dotándolos de un aire etéreo.
La subtextualidad de la obra reside en su representación de la pintura como una actividad divina o inspirada por lo celestial. Los querubines, mensajeros de los dioses, personifican la creatividad y el ingenio artístico. La figura femenina, posiblemente una alegoría de la propia Pintura, se observa a sí misma, sugiriendo una reflexión sobre la naturaleza del arte y su capacidad para representar la belleza idealizada. El espejo, elemento recurrente en la iconografía artística, simboliza tanto la representación fiel de la realidad como la introspección y el autoconocimiento. La escena invita a considerar la pintura no solo como un oficio, sino también como una forma de acceso a un mundo superior, donde la belleza y la armonía reinan. El pergamino sobre el que trabaja uno de los querubines podría interpretarse como una metáfora del lienzo en blanco, listo para ser llenado con la inspiración divina.