Hermitage ~ part 02 – Bonifacio Veronese - Madonna and Child with St. Catherine, John the Baptist, Dorothea and Anthony Abbot
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A su izquierda, otra mujer, cubierta por un manto oscuro, observa al Niño con una expresión de devoción. Junto a ella, un infante alado, probablemente San Juan Bautista en su infancia, se ofrece con flores o frutos silvestres, creando un contraste entre la divinidad representada y la naturaleza terrenal.
A la derecha de María, un hombre de barba canosa, vestido con hábitos monásticos, parece meditar o rezar, aportando una dimensión contemplativa a la escena. Una cuarta mujer, cubierta con un velo blanco, se encuentra sentada junto a él, su mirada dirigida hacia el Niño, sugiriendo una actitud de respeto y veneración.
El fondo presenta un paisaje idealizado, con árboles frondosos, montañas distantes y una estructura arquitectónica que podría interpretarse como un templo o santuario. La luz es uniforme y dorada, bañando a los personajes y creando una atmósfera de paz y trascendencia.
La disposición de las figuras sugiere una jerarquía: la Virgen María y el Niño ocupan el centro visual, atrayendo inmediatamente la atención del espectador. Los otros personajes se sitúan en segundo plano, contribuyendo a la narrativa general pero sin competir por la primacía. La inclusión de San Juan Bautista introduce un elemento profético, aludiendo a su futuro papel como precursor de Cristo. La presencia del santo ermitaño y la mujer velada podría interpretarse como una representación de la intercesión de los santos en favor de la humanidad.
El uso de colores ricos y contrastantes, junto con la composición equilibrada y la atención al detalle en las vestimentas y los rasgos faciales, denotan un cuidado exquisito por parte del artista. La obra transmite una sensación de devoción religiosa, pero también evoca valores como la maternidad, la humildad y la contemplación. Se percibe una intención de representar no solo figuras religiosas concretas, sino también arquetipos universales de fe y virtud.