Hermitage ~ part 03 – Hau Edward Petrovich - Types of rooms of the Winter Palace. Bedroom of Empress Alexandra Feodorovna
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El esquema cromático domina con tonos azules profundos, tanto en las paredes cubiertas de tapices como en el extenso suelo. Este color, asociado tradicionalmente a la nobleza y al poder, refuerza la impresión de riqueza y solemnidad. El dorado se utiliza estratégicamente para resaltar los detalles arquitectónicos: molduras del techo, capiteles de las columnas, marcos de puertas y espejos. Esta combinación de azul y oro crea un contraste visual impactante que acentúa el lujo general.
La habitación está amueblada con piezas de mobiliario elaboradas, incluyendo una cama central con dosel, sillas y mesas de cabecera, todas ellas exhibiendo intrincados diseños y acabados en madera oscura. Los elementos decorativos son abundantes: cortinas pesadas, candelabros ornamentados, espejos dorados que multiplican la luz y reflejan el espacio, y esculturas clásicas integradas en los paneles superiores de las paredes. La iluminación es cálida y tenue, proveniente principalmente de las velas colocadas estratégicamente para crear una atmósfera íntima y acogedora.
Más allá de la mera representación de un dormitorio, esta imagen sugiere una declaración sobre el poder y el estatus social. La meticulosa atención al detalle en cada elemento, desde los tapices hasta los muebles, transmite una sensación de control absoluto y dominio sobre el entorno. La simetría compositiva refuerza esta idea de orden y perfección, características asociadas a la aristocracia. El espacio se presenta como un refugio privado, un santuario alejado del mundo exterior, donde la realeza puede disfrutar de comodidad y lujo sin restricciones. La ausencia de figuras humanas contribuye a una sensación de monumentalidad y atemporalidad; el dormitorio se convierte en un símbolo más que en un lugar habitado. Se intuye una narrativa silenciosa sobre la vida privada de la persona para quien fue diseñado este espacio, sugiriendo una existencia marcada por el privilegio y la opulencia.