Hermitage ~ Part 05 – Jordaens Hans III - The death of Pharaoh in the Red Sea
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El color juega un papel fundamental en la atmósfera general. Predominan los tonos oscuros: marrones terrosos, grises sombríos y azules profundos que sugieren una noche tormentosa o un crepúsculo ominoso. Un resplandor intenso, casi cegador, emana desde el extremo izquierdo de la composición, contrastando violentamente con la oscuridad circundante y sirviendo como foco visual principal. Este brillo ilumina parcialmente las figuras, acentuando sus expresiones de terror y desesperación.
La representación de los caballos es particularmente notable. No se muestran como animales nobles o controlados, sino como bestias desbocadas, con crines al viento y ojos inyectados en sangre. Su movimiento caótico contribuye a la sensación general de anarquía. Las figuras humanas, vestidas con ropajes que sugieren una posición de poder –túnicas ricamente decoradas, coronas– se ven reducidas a víctimas indefensas ante la fuerza implacable del evento. Algunos yacen inertes en el agua, mientras otros intentan desesperadamente escapar, pero sus esfuerzos parecen inútiles.
El autor ha empleado una técnica de pincelada suelta y expresiva que intensifica la sensación de movimiento y drama. La falta de contornos definidos contribuye a la atmósfera nebulosa e inquietante. La composición no busca la precisión realista; más bien, se centra en transmitir la magnitud del desastre y el sufrimiento humano.
Subyace una clara alegoría sobre el poder divino y la fragilidad humana. El evento representado parece ser un castigo celestial, una manifestación de la ira divina contra la soberbia y la opresión. La luz que irrumpe en la oscuridad puede interpretarse como una señal de esperanza o redención, aunque su intensidad también sugiere un juicio implacable. La escena evoca temas universales de justicia, sufrimiento y la inevitabilidad del destino. El uso de caballos blancos, tradicionalmente asociados con la nobleza y el poder, aquí se ve corrompido por la tragedia, sugiriendo que incluso las figuras más poderosas están sujetas a fuerzas superiores. La bandera roja ondeando en primer plano podría simbolizar la sangre derramada o la guerra.