Hermitage ~ part 08 – Mostaert, Gillis. Landscape with the Flight into Egypt
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El primer plano está ocupado por un grupo numeroso de figuras humanas y animales que interactúan en torno a una estructura arquitectónica: lo que parece ser un puente arqueado construido sobre un arroyo o pequeño río. La composición se articula alrededor de este elemento central, el cual sirve como punto de encuentro para diversas actividades. A la izquierda del puente, un grupo de personas está reunido, algunos parecen estar pescando, mientras otros observan con atención. Se percibe una cierta tensión en sus gestos y miradas, aunque no es evidente una confrontación directa.
A la derecha del puente, otro conjunto de figuras se agrupa alrededor de lo que podría ser una cabaña o refugio rústico. Algunas personas están sentadas, otras parecen estar conversando o realizando tareas domésticas. La presencia de un burro atado a un poste sugiere una vida rural y laboriosa.
La luz es difusa y uniforme, sin puntos focales marcados. Esto contribuye a la sensación general de quietud y melancolía que impregna la escena. Los árboles desnudos, con sus ramas retorcidas apuntando hacia el cielo, refuerzan esta impresión de desolación invernal.
Más allá del plano inmediato, en la distancia, se aprecia una figura montada sobre un animal, posiblemente un caballo o mula, que avanza por un camino sinuoso. Esta figura, aunque pequeña y distante, introduce una nota de movimiento y dirección en el paisaje estático.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas relacionados con la comunidad, la supervivencia y la conexión con la naturaleza. La reunión de personas alrededor del puente y la cabaña sugiere una búsqueda de refugio y apoyo mutuo frente a las adversidades. La presencia constante de animales, tanto como fuente de alimento como compañeros de trabajo, subraya la dependencia del hombre respecto al entorno natural. El paisaje brumoso y desolado podría interpretarse como una metáfora de la incertidumbre y los desafíos que enfrenta la humanidad en su camino hacia el futuro. La figura distante a caballo, quizás un viajero o mensajero, evoca la idea de esperanza y la promesa de un nuevo comienzo. En definitiva, se trata de una representación compleja y evocadora de la vida rural en un contexto marcado por la adversidad y la búsqueda de significado.