Hermitage ~ part 09 – Pantoja de la Cruz, Juan - Portrait of Diego de Villamayor
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La composición se centra en la figura del hombre, con un fondo oscuro que acentúa su presencia y resalta los detalles de su vestimenta. El elaborado cuello de encaje, característico de la época, contrasta con la rigidez de la armadura, creando una tensión visual interesante entre lo personal y lo formal, lo ornamental y lo funcional. La armadura en sí misma es un elemento clave: no se trata simplemente de protección, sino de un símbolo de estatus y poder. El brillo del metal, meticulosamente representado, sugiere riqueza y sofisticación.
En la mano derecha, el hombre sostiene una espada, cuyo filo se proyecta diagonalmente sobre la composición. Este gesto puede interpretarse como una declaración de autoridad o una referencia a su posible papel en conflictos bélicos. Los detalles de los guantes y las pulseras indican un cuidado exquisito por la apariencia personal, incluso bajo la armadura.
En el ángulo superior izquierdo, se aprecia una inscripción latina que parece indicar la edad del retratado: De me sum et statis sue (Yo soy quien soy y de mi estado). A la derecha, otra inscripción con la fecha “17. Anno. 1609” proporciona un contexto temporal preciso. La firma del artista, ubicada en la esquina inferior izquierda, junto a una cruz y la fecha 1605, añade autenticidad al retrato.
Subyace en esta representación una clara intención de mostrar poder, nobleza y estatus social. El autor no solo ha buscado captar el parecido físico del retratado, sino también transmitir su posición dentro de la jerarquía social de la época. La formalidad del retrato sugiere un deseo de perpetuar su imagen como un individuo importante y respetado. El uso de símbolos como la armadura y la espada refuerza esta impresión de autoridad y poderío. La mirada directa invita a una reflexión sobre el carácter y la personalidad del retratado, dejando al espectador con una sensación de misterio e intriga.