Hermitage ~ part 09 – Ner, Art van der - Landscape with a Mill
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
El ojo es conducido hacia el interior de la escena por una corriente fluvial que serpentea a través del territorio, reflejando fragmentariamente la luz tenue que se filtra entre las nubes. A lo largo de sus orillas, se extienden campos y terrenos bajos, salpicados de vegetación escasa y algunos edificios rurales. En el fondo, un conjunto de construcciones más compacto sugiere una pequeña población o aldea, difuminada por la distancia y la bruma.
La paleta cromática es restringida, con predominio de tonos terrosos, grises y azules apagados. Esta elección contribuye a crear una sensación de quietud y desolación, acentuada por la ausencia casi total de figuras humanas, salvo por un individuo solitario que se percibe en primer plano, a orillas del río. Su presencia, diminuta e insignificante frente al vasto panorama, refuerza el sentimiento de soledad y aislamiento inherente a la escena.
El cielo ocupa una parte considerable del espacio pictórico, con nubes pesadas y oscuras que sugieren un clima inestable o próximo a la tormenta. La luz, aunque tenue, parece emanar desde un punto indefinido en el horizonte, iluminando parcialmente el molino y creando un juego de contrastes entre zonas claras y sombras profundas.
Más allá de su valor descriptivo, esta pintura evoca una reflexión sobre la fragilidad humana frente a la inmensidad de la naturaleza. El molino, símbolo del trabajo y la industria, se alza como un testimonio silencioso del paso del tiempo y la persistencia de la vida en un entorno hostil. La atmósfera melancólica y el sentimiento de soledad que transmite la obra sugieren una introspección sobre la condición humana y su relación con el mundo circundante. Se intuye una cierta nostalgia por un pasado rural, idealizado quizás, donde la conexión con la tierra era más directa y significativa. El paisaje no es simplemente un lugar físico, sino un espejo de los estados anímicos del observador.