The Italian artists – Pisanello (Italian, 1395-1455) 6
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En lo alto, una figura femenina, presumiblemente una Virgen María, sostiene en sus brazos a un niño pequeño. Ambos están envueltos en un halo luminoso circular, de textura irregular y con un diseño que recuerda a los rayos solares. La luz que emana es intensa y domina la escena, creando un contraste notable con las figuras inferiores.
En primer plano, dos personajes ocupan el espacio inferior. A la izquierda, una figura anciana, ataviada con hábitos monásticos de color marrón rojizo, sostiene en su mano un objeto alargado, posiblemente una trompeta o un instrumento similar, que utiliza para emitir un sonido. Su rostro muestra arrugas marcadas y una barba blanca abundante, acentuando su edad y sabiduría. A la derecha, se presenta un caballero con armadura completa, incluyendo un casco adornado con plumas blancas. Lleva un sombrero de ala ancha que le cubre parcialmente el rostro. El caballero sostiene en su mano lo que parece ser un cuerno o trompeta, listo para tocarlo.
La disposición de los personajes sugiere una relación jerárquica y simbólica. La Virgen y el Niño, situados en la parte superior, representan lo divino y la gracia celestial. Las figuras inferiores parecen estar ofreciendo tributo o veneración a esta presencia divina. El monje podría simbolizar la Iglesia o la contemplación religiosa, mientras que el caballero, con su armadura y porte marcial, representa quizás el poder terrenal o la defensa de la fe.
El uso del color es notable: los tonos dorados y amarillos predominan en la parte superior, asociándose a lo sagrado y celestial, mientras que los colores más terrosos dominan las figuras inferiores, anclándolas al mundo material. La atención al detalle en la representación de las texturas –la tela de los hábitos, el metal de la armadura, la madera del instrumento– denota un interés por el naturalismo y una maestría técnica considerable.
Subyace a esta escena una atmósfera de recogimiento y devoción, donde lo terrenal se encuentra con lo divino en un momento de conexión espiritual. La composición invita a la contemplación y a la reflexión sobre temas como la fe, la redención y la relación entre el hombre y Dios. El gesto de los personajes, sus miradas dirigidas hacia arriba, refuerzan esta idea de aspiración y búsqueda trascendental.