The Italian artists – Sodoma (Giovanni Antonio Bazzi, Italian, 1477-1549)
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La disposición de los personajes es notable. Se sitúan densamente alrededor de la mesa, creando una sensación de intimidad y quizás incluso de opresión. Sus rostros exhiben una variedad de expresiones, desde la contemplación serena hasta una especie de resignación o incluso inquietud. Uno de ellos, situado a la izquierda, se destaca por su barba poblada y su mirada dirigida hacia el espectador; parece observar con cierta distancia lo que ocurre en la mesa.
La mesa misma es un foco central de atención. Está cubierta con una tela blanca inmaculada sobre la cual se distribuyen copas llenas de vino tinto, platos con alimentos desconocidos y cubiertos de plata. La abundancia de comida contrasta con la austeridad implícita en los hábitos que visten las figuras.
En el primer plano, dos animales – un perro y una marmota – observan la escena desde abajo. El perro se encuentra inclinado hacia adelante, como si estuviera a punto de acercarse a la mesa, mientras que la marmota parece más cautelosa, permaneciendo en segundo plano. Estos elementos introducen una nota de realismo terrenal y quizás un comentario sobre la naturaleza instintiva y los deseos básicos.
El paisaje distante, visible a través del arco arquitectónico, ofrece un contrapunto al espacio interior. Se intuyen edificios y vegetación, pero están representados de manera vaga e idealizada, sugiriendo una conexión con un mundo exterior que es tanto accesible como inalcanzable.
Subtextualmente, la obra podría interpretarse como una reflexión sobre la vanidad humana, la tentación y el control de los deseos. La opulencia de la mesa contrasta con la aparente humildad de las vestimentas, sugiriendo una posible hipocresía o un conflicto interno entre la espiritualidad y la indulgencia terrenal. Los animales en primer plano podrían simbolizar los instintos primarios que amenazan con perturbar el orden establecido. La mirada del personaje barbudo invita a una reflexión sobre la observación crítica de las acciones humanas, mientras que el paisaje distante evoca un anhelo por algo más allá de lo inmediato y tangible. En definitiva, se trata de una pintura que plantea preguntas sobre la naturaleza humana y su relación con el mundo material y espiritual.