The Italian artists – Cagnacci, Guido (Italian, 1601-1681)
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A su derecha, un niño, vestido con una especie de capa de pieles, observa la escena con una expresión de serena contemplación, casi indiferencia. Sostiene en su mano lo que podría interpretarse como un bastón o vara, elemento que le confiere cierta autoridad o posición simbólica dentro del conjunto.
La figura más imponente es la de un anciano, situado detrás y a la izquierda del niño. Su rostro, marcado por las arrugas y una barba canosa abundante, irradia una severidad melancólica. Sostiene en su boca una pipa, cuyo humo se diluye en el aire, añadiendo una atmósfera de misterio y reflexión. La mirada del anciano parece dirigida hacia un punto indefinido, más allá de los personajes presentes.
En primer plano, sobre una mesa cubierta con un paño rojo, se aprecia una pequeña composición floral: unas pocas flores rosadas en un jarrón. Este detalle introduce una nota de delicadeza y belleza efímera que contrasta con la intensidad dramática del resto de la escena.
La disposición de los personajes sugiere una relación compleja entre las tres figuras. El joven, aparentemente afligido o vulnerable, podría representar la inocencia perdida o el sufrimiento humano. El niño, con su actitud observadora, simboliza quizás la sabiduría infantil o la aceptación resignada del destino. El anciano, por su parte, encarna la experiencia y la melancolía de la vida, un testigo silencioso del drama que se desarrolla ante él.
La oscuridad envolvente contribuye a crear una atmósfera opresiva y misteriosa, intensificando el dramatismo de la escena y sugiriendo la presencia de fuerzas ocultas o trascendentales. La pintura invita a la reflexión sobre temas como la fragilidad humana, el paso del tiempo, la pérdida y la contemplación melancólica de la existencia. El contraste entre la luz y la sombra, así como la disposición de los personajes, generan una tensión visual que mantiene al espectador en un estado de expectación e interrogación.