The Italian artists – CIGOLI St Francis Receives The Stigmata
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Aquí se observa una escena de profunda devoción y misticismo. La composición se centra en un hombre arrodillado, vestido con hábitos monásticos, que eleva sus manos hacia el cielo en una expresión de súplica o éxtasis. Su rostro, iluminado por una luz sobrenatural, denota una mezcla de dolor y beatitud. La figura está ubicada en primer plano, ocupando la mayor parte del espacio visual, lo que acentúa su importancia central dentro de la narrativa.
El entorno es un paisaje agreste y sombrío, dominado por una densa vegetación y rocas abruptas. En el fondo, se vislumbra una pequeña edificación, posiblemente un monasterio o ermita, que contrasta con la naturaleza salvaje circundante. Esta dualidad entre lo humano y lo divino, entre la civilización y el aislamiento, parece ser fundamental para comprender la escena.
En la parte superior de la pintura, dos ángeles y una figura alada se ciernen sobre el hombre arrodillado. Estos seres celestiales parecen ser los emisarios de una fuerza superior, testigos o participantes en el evento trascendental que se desarrolla. La luz que emana de ellos ilumina directamente al hombre, enfatizando su conexión con lo divino y sugiriendo la recepción de una gracia especial.
En el suelo, a los pies del hombre, se encuentran objetos simbólicos: un cráneo y un libro abierto. El cráneo es un memento mori, recordatorio de la mortalidad humana y de la fugacidad de la vida terrenal. El libro, presumiblemente con textos religiosos, podría representar la fe, el conocimiento o la revelación divina que guía al hombre en su camino espiritual. Una cuerda, aparentemente perteneciente a un rosario, se extiende desde sus manos hasta estos objetos, conectando así su sufrimiento y devoción con los símbolos de la muerte y la fe.
La paleta de colores es rica y terrosa, con predominio de tonos marrones, ocres y verdes oscuros que contribuyen a crear una atmósfera de solemnidad y misterio. El uso del claroscuro acentúa el dramatismo de la escena, resaltando las figuras principales y creando un contraste entre la luz divina y la oscuridad terrenal.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas como la humildad, el sacrificio, la redención y la conexión entre el hombre y lo divino. La experiencia del hombre arrodillado sugiere una búsqueda de trascendencia que implica dolor físico y espiritual, pero también una profunda unión con lo sagrado. La presencia de los ángeles y los símbolos en el suelo refuerzan esta interpretación, sugiriendo que el sufrimiento humano puede ser un camino hacia la iluminación y la gracia divina. La composición invita a la contemplación sobre la naturaleza del sufrimiento, la fe y la relación entre el hombre y su creador.