John Singer Sargent – The Lake of Tiberias
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La tierra, delineada con tonos terrosos – ocres, marrones y amarillos – sugiere un terreno árido y rocoso. La vegetación es escasa, representada por pinceladas rápidas y fragmentarias que evocan una flora resistente a las condiciones climáticas adversas. Se percibe una cierta aspereza en la textura de esta zona, acentuada por el contraste con la suavidad del agua.
El cuerpo de agua, central en la obra, se manifiesta como un espacio vasto e inexplorado. El color azul intenso predomina, aunque diluido y modulado por reflejos que sugieren una atmósfera brumosa o quizás la presencia de luz solar filtrándose a través de partículas suspendidas en el aire. La superficie del agua no está completamente lisa; se intuyen ondulaciones sutiles, capturadas mediante variaciones tonales que le otorgan dinamismo y vitalidad.
En el horizonte, una cadena montañosa se difumina en la distancia, delineada con tonos similares a los de la orilla terrestre. Esta línea de montañas contribuye a la sensación de profundidad y amplitud del paisaje. La atmósfera general es serena y contemplativa, aunque también puede interpretarse como melancólica o incluso evocadora de una soledad profunda.
La técnica pictórica utilizada parece favorecer la espontaneidad y la expresividad. Las pinceladas son sueltas y fluidas, lo que contribuye a crear una impresión de inmediatez y autenticidad. No se busca un realismo fotográfico; más bien, el artista parece interesado en transmitir una impresión subjetiva del lugar, capturando su esencia y atmósfera.
Subtextualmente, la obra podría sugerir temas como la conexión entre el hombre y la naturaleza, la fragilidad de los ecosistemas áridos, o incluso una reflexión sobre la trascendencia y la eternidad a través de la representación de un paisaje atemporal. La ausencia de figuras humanas refuerza esta sensación de aislamiento y contemplación, invitando al espectador a sumergirse en la quietud del lugar y a reflexionar sobre su propia relación con el mundo natural.