Joshua Reynolds – Lady North in a blue and white dress
Ubicación: Private Collection
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La paleta cromática está dominada por tonos fríos: azules, verdes y blancos, acentuados por toques rosados en los adornos florales que decoran el vestido. El fondo, de un verde oscuro y uniforme, contribuye a resaltar la luminosidad de la figura y su vestimenta. La luz incide sobre el rostro, suavizando las facciones y creando una atmósfera de elegancia contenida.
El atuendo es sumamente elaborado: un vestido de terciopelo azul con intrincados detalles en encaje blanco y flores aplicadas. El escote, aunque discreto, revela delicadamente la piel del cuello y los hombros. Un tocado adornado con pequeñas joyas completa el conjunto, realzando su estatus social. La disposición del cabello, peinado a la moda de la época, es compleja y simétrica, evidenciando una meticulosa preparación.
La expresión de la retratada es serena y algo melancólica. No se trata de una sonrisa abierta, sino más bien de una leve inflexión en los labios que sugiere introspección o quizás un cierto grado de resignación. La mirada, fija y penetrante, invita a la reflexión sobre su carácter y circunstancias vitales.
Más allá de la mera representación física, el retrato transmite una serie de subtextos relacionados con la identidad femenina en la sociedad de la época. El vestido lujoso y los adornos ostentosos son indicadores inequívocos de pertenencia a una clase social privilegiada. La pose formal y la expresión contenida sugieren un ideal de virtud y decoro propio del siglo XVIII, donde la mujer debía encarnar la modestia y la compostura. No obstante, la mirada directa e intensa podría interpretarse como una sutil reivindicación de su individualidad, una declaración silenciosa de independencia frente a las convenciones sociales. La atmósfera general evoca un sentido de fragilidad y transitoriedad, sugiriendo que incluso en el apogeo del poder y la belleza, existe una sombra de vulnerabilidad inherente a la condición humana.