Kunsthistorisches Museum – Bartolomé Estebán Murillo -- Archangel Michael Hurls the Devil into the Abyss
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У Архангела Михаила женоподобное лицо. Как будто бы мастер писал его с молоденькой девушки. И взгляд его полон покойной нежности и любви. Так смотрит порою любящая мать на свое любимое дитя. Жизнь Мурилио оборвалась трагически. Увлеченный процессом росписи храма, он по неосторожности упал с лесов, и разбился.
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El ángel, en posición dinámica, se muestra en pleno movimiento, como si estuviera impulsando con fuerza a su oponente hacia el vacío. Su postura es firme y decidida; una pierna está adelantada, dando sensación de impulso, mientras que el brazo extendido sostiene una espada flameante, símbolo de justicia divina y victoria sobre la oscuridad. La expresión del ángel es serena, casi impasible, lo que sugiere una convicción inquebrantable en su misión. Su vestimenta, un conjunto de armadura y manto rojo, resalta su estatus celestial y su papel como guerrero espiritual. Las alas, amplias y delicadas, se extienden a ambos lados, contribuyendo a la monumentalidad de la figura.
En contraste con la nobleza del ángel, la criatura que yace a sus pies es representada de manera grotesca y deformada. Su rostro está oculto en parte por la sombra, pero se intuyen rasgos de sufrimiento y derrota. La disposición de su cuerpo sugiere una caída libre hacia el abismo, un destino de perdición. La paleta de colores utilizada para esta figura es más terrosa y apagada, reforzando su asociación con las tinieblas y el pecado.
El uso del claroscuro es fundamental en la obra. La intensa iluminación que ilumina al ángel lo distingue claramente de la oscuridad circundante, enfatizando su papel como portador de luz y esperanza. Esta técnica también sirve para dirigir la mirada del espectador hacia los puntos focales de la escena: el rostro del ángel y la espada flameante.
Subyacentemente, la pintura explora temas universales como el bien contra el mal, la redención y la victoria de la fe sobre la tentación. La serenidad del ángel podría interpretarse como una representación de la fortaleza espiritual necesaria para superar las adversidades. La caída de la figura demoníaca simboliza la derrota inevitable del pecado y la promesa de un futuro libre de su influencia. El abismo, más que un lugar físico, representa el vacío existencial y la desesperación a los que se enfrenta aquel que se aleja de lo divino. La obra invita a una reflexión sobre la naturaleza humana y la lucha constante entre las fuerzas opuestas que nos definen.