Kunsthistorisches Museum – Titian -- Madonna of the Cherries
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
A su izquierda, un hombre barbado sostiene un báculo, observando con atención a los personajes que le rodean. Su presencia sugiere una figura paterna o protectora, aunque se mantiene en segundo plano, sin participar directamente en la escena principal. Junto a él, un niño pequeño se aferra al brazo de la mujer, su piel desnuda contrastando con las vestimentas más recatadas del resto. La expresión del infante es una mezcla de curiosidad y alegría infantil.
En el primer plano, otro niño, vestido con ropas oscuras, parece estar ofreciendo un pergamino a la mujer. Su rostro está parcialmente oculto, pero se intuye una actitud reverencial. Un ramo de cerezas, delicadamente pintado, se encuentra tanto en las manos de la mujer como esparcido sobre el suelo, creando una asociación simbólica con la fertilidad, la abundancia y quizás, un sutil alusión a la Pasión.
El fondo, oscuro y difuminado, concentra la atención en los personajes principales. Se distingue una columna vertical que divide visualmente la composición, contribuyendo a la sensación de profundidad. La paleta de colores es rica y cálida, dominada por tonos ocres, rojos y azules, que refuerzan el carácter emotivo de la obra.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece explorar temas como la maternidad, la protección divina y la transmisión de valores a través de las generaciones. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía: la mujer ocupa el lugar central, irradiando autoridad y afecto; los hombres actúan como guardianes o testigos; y los niños representan la inocencia y el futuro. La presencia de las cerezas introduce un elemento de ambigüedad, sugiriendo tanto la alegría de la vida como la inevitabilidad del sufrimiento. La composición en su conjunto transmite una sensación de quietud y contemplación, invitando al espectador a reflexionar sobre los misterios de la fe y el amor familiar.