Kunsthistorisches Museum – Bartholomaeus Bruyn the Elder(1493-1555) -- Portrait of a Young Man with Gloves
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La paleta cromática se centra en tonos oscuros: un negro profundo domina la vestimenta del retratado – una prenda de corte elegante con detalles sutiles en el cuello y los puños –, contrastando con la blancura impoluta del encaje que adorna su cuello. Esta yuxtaposición de colores acentúa la pálida tez del rostro, resaltando sus facciones: un perfil anguloso, una nariz recta y labios finos, delineados con precisión. La iluminación es suave y uniforme, sin sombras dramáticas, lo cual contribuye a una atmósfera de seriedad y contención.
En primer plano, el joven sostiene unos guantes de cuero en su mano izquierda. Este detalle no es meramente ornamental; los guantes, símbolo de nobleza y refinamiento, sugieren un estatus social elevado y una familiaridad con las convenciones cortesanas. El anillo que luce en la mano derecha, ostentoso y adornado con una piedra preciosa, refuerza esta impresión de riqueza y poder.
La expresión del joven es reservada, casi melancólica. No se trata de una sonrisa abierta o de una mirada jovial; más bien, se percibe una introspección, una cierta distancia emocional que invita a la reflexión. Esta ambigüedad en el rostro del retratado permite múltiples interpretaciones: ¿es un hombre orgulloso y consciente de su posición social? ¿O acaso esconde tras esa máscara de compostura una profunda insatisfacción o tristeza?
El fondo oscuro e indefinido, desprovisto de detalles narrativos, concentra la atención exclusivamente sobre la figura del joven. Esta ausencia de contexto contribuye a la sensación de atemporalidad y universalidad que emana el retrato. Se trata de un estudio de carácter más que de una representación biográfica; el artista buscaba captar no solo la apariencia física del modelo, sino también su esencia interior, sus valores y aspiraciones.
En definitiva, esta pintura es un testimonio de la cultura cortesana del Renacimiento, donde la imagen se utilizaba como instrumento de poder y prestigio social. El retrato trasciende la mera representación individual para convertirse en una declaración de identidad y pertenencia a una élite privilegiada.