Kunsthistorisches Museum – Hans Holbein the Younger (1497 or 1498-1543) -- Portrait of an English Lady
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El atuendo de la retratada es un indicativo claro de su estatus social. El vestido, con sus ricos tejidos y colores oscuros (un negro profundo contrastado con detalles en marrón rojizo), sugiere elegancia y opulencia. La intrincada falda, visible solo parcialmente, insinúa una riqueza aún mayor. El cuello alto, adornado con encajes delicados, acentúa la línea del mentón y realza la apariencia de nobleza. El tocado, complejo y elaborado, con su estructura rígida y sus pliegues inmaculados, es un símbolo de refinamiento y posición social elevada. La joya que pende del cuello, aunque pequeña, aporta un brillo sutil que atrae la atención hacia el pecho.
Las manos, delicadamente representadas, están entrelazadas sobre lo que parece ser una tela rica y aterciopelada, posiblemente parte de su vestido o de un manto. La forma en que las dedos se curvan sugiere una actitud de modestia y control. La piel, aunque pálida, está representada con gran detalle, revelando la textura y los matices sutiles del color.
El fondo oscuro, casi negro, contrasta fuertemente con la luminosidad de la figura, haciendo que ésta resalte aún más. La ausencia de elementos decorativos en el fondo contribuye a la atmósfera de solemnidad y concentración en la retratada.
Más allá de la representación literal, esta pintura sugiere una serie de subtextos relacionados con la identidad femenina en su época. La postura erguida, la mirada directa y el atuendo lujoso transmiten un mensaje de poder y autoridad, aunque dentro de los límites impuestos por las convenciones sociales del siglo XVI. La reserva emocional, lejos de ser una debilidad, puede interpretarse como una manifestación de fortaleza interior y autocontrol. La obra invita a considerar la complejidad de la mujer retratada: una figura que encarna tanto la belleza como el estatus social, pero también una cierta melancolía o introspección. La meticulosidad en los detalles técnicos –la representación precisa de las texturas, la sutil gradación de luces y sombras– denota un dominio artístico excepcional y una intención de captar no solo la apariencia física, sino también la esencia del personaje representado.