Kunsthistorisches Museum – David Ryckaert III (1612-1662) -- Farmers’ Sufferings, or Plundering Soldiers
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La paleta es oscura, con tonos terrosos y ocres predominantes, acentuados por el humo negro que asciende desde un incendio distante, creando una atmósfera opresiva y de desesperación. La luz, aunque tenue, se concentra en las figuras centrales, resaltando la angustia expresada en sus rostros y gestos.
Los soldados, vestidos con uniformes rojos y sombreros distintivos, exhiben una actitud arrogante y depredadora. Uno de ellos, montado sobre un caballo blanco, parece ser el líder del grupo, observando la escena con indiferencia o incluso con satisfacción. La presencia equina subraya su poderío y movilidad.
Los campesinos, por otro lado, muestran una variedad de reacciones: miedo, súplica, resignación. Una mujer, vestida con un atuendo floreado, extiende las manos en señal de imploración hacia los soldados, mientras que otra se arrodilla, aparentemente ofreciendo algo como un intento desesperado de apaciguar la furia invasora. Un niño pequeño aferrado a la falda de su madre añade una capa de vulnerabilidad y conmoción a la escena.
En el primer plano, se amontonan objetos saqueados: herramientas agrícolas, animales domésticos, recipientes. Esta acumulación material contrasta con la pérdida inmaterial del sustento y la seguridad que sufren los campesinos. La presencia de un perro asustado refuerza la sensación general de caos y desorden.
Más allá de la representación literal de una incursión militar, la obra parece sugerir una reflexión sobre la fragilidad de la vida rural frente a la violencia política o bélica. El incendio en el fondo no solo simboliza la destrucción física, sino también la pérdida de la estabilidad social y económica. La composición, con su mezcla de figuras individuales y colectivas, invita al espectador a considerar tanto las consecuencias inmediatas del conflicto como sus implicaciones más amplias para la comunidad. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía de sufrimiento: desde el líder militar que observa con desapego hasta el niño indefenso que representa el futuro robado. La obra, en su conjunto, transmite un mensaje de denuncia y compasión hacia aquellos que son víctimas de la opresión.