Salvator Rosa (1615-1673) – Astrea, Goddess of Agriculture and Fertility, Turns Away from Earth and Leaves Scales and Sword to the Shepherds Kunsthistorisches Museum
Kunsthistorisches Museum – Salvator Rosa (1615-1673) -- Astrea, Goddess of Agriculture and Fertility, Turns Away from Earth and Leaves Scales and Sword to the Shepherds
Aquí se observa una composición de marcado contraste entre lo terrenal y lo celestial, lo profano y lo divino. El paisaje domina la escena: un entorno agreste, rocoso, con una vegetación escasa que sugiere un lugar marginal, alejado del cultivo y la abundancia. A la izquierda, un rebaño de ovejas pasta tranquilamente en un espacio delimitado por una cerca rudimentaria, mientras que a la derecha, el terreno se abre hacia una extensión más amplia, donde se concentran los personajes principales. La figura central es una mujer que asciende entre nubes y destellos luminosos. Su gesto, con la cabeza vuelta hacia atrás y una expresión de desapego, indica un abandono deliberado del mundo material. En sus manos, deja caer objetos simbólicos: unas balanzas y una espada. Estos elementos sugieren el renuncio a la justicia terrenal, al equilibrio económico y a la defensa de los intereses mundanos. La presencia de dos figuras angelicales que la acompañan refuerza su naturaleza divina o trascendental. En primer plano, tres pastores observan la escena con diferentes reacciones. Uno de ellos se encuentra de pie, con una postura expectante y un gesto de sorpresa; otro está sentado en el suelo, aparentemente resignado; y el tercero permanece recostado, como indiferente al acontecimiento que se desarrolla ante sus ojos. Esta diversidad de actitudes podría interpretarse como una representación de las distintas formas en que la humanidad reacciona a lo trascendental: con asombro, aceptación o apatía. El uso del color es significativo. Los tonos cálidos y terrosos predominan en el paisaje, contrastando con los colores más claros y luminosos que rodean a la figura ascendente. Esta dicotomía visual acentúa la separación entre lo mundano y lo divino, reforzando la idea de un abandono deliberado del mundo material. La composición general sugiere una reflexión sobre la naturaleza humana, el poder, la justicia y la trascendencia. La escena plantea interrogantes sobre la responsabilidad individual frente a las convenciones sociales y la posibilidad de alcanzar un estado superior de conciencia o existencia. El gesto de la figura femenina, al abandonar los símbolos del poder terrenal, podría interpretarse como una crítica implícita a la vanidad de las ambiciones mundanas y una invitación a buscar valores más elevados. La mirada de los pastores, con sus diferentes reacciones, invita a la contemplación sobre el papel del individuo frente a lo trascendental.
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La figura central es una mujer que asciende entre nubes y destellos luminosos. Su gesto, con la cabeza vuelta hacia atrás y una expresión de desapego, indica un abandono deliberado del mundo material. En sus manos, deja caer objetos simbólicos: unas balanzas y una espada. Estos elementos sugieren el renuncio a la justicia terrenal, al equilibrio económico y a la defensa de los intereses mundanos. La presencia de dos figuras angelicales que la acompañan refuerza su naturaleza divina o trascendental.
En primer plano, tres pastores observan la escena con diferentes reacciones. Uno de ellos se encuentra de pie, con una postura expectante y un gesto de sorpresa; otro está sentado en el suelo, aparentemente resignado; y el tercero permanece recostado, como indiferente al acontecimiento que se desarrolla ante sus ojos. Esta diversidad de actitudes podría interpretarse como una representación de las distintas formas en que la humanidad reacciona a lo trascendental: con asombro, aceptación o apatía.
El uso del color es significativo. Los tonos cálidos y terrosos predominan en el paisaje, contrastando con los colores más claros y luminosos que rodean a la figura ascendente. Esta dicotomía visual acentúa la separación entre lo mundano y lo divino, reforzando la idea de un abandono deliberado del mundo material.
La composición general sugiere una reflexión sobre la naturaleza humana, el poder, la justicia y la trascendencia. La escena plantea interrogantes sobre la responsabilidad individual frente a las convenciones sociales y la posibilidad de alcanzar un estado superior de conciencia o existencia. El gesto de la figura femenina, al abandonar los símbolos del poder terrenal, podría interpretarse como una crítica implícita a la vanidad de las ambiciones mundanas y una invitación a buscar valores más elevados. La mirada de los pastores, con sus diferentes reacciones, invita a la contemplación sobre el papel del individuo frente a lo trascendental.