Kunsthistorisches Museum – Lucas Cranach the younger -- The Stag hunt of Elector Johann Friedrich
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La acción central gira en torno a una manada de ciervos, acorralados por un grupo numeroso de cazadores a caballo y a pie. Los jinetes, ataviados con ropajes ricos y elaborados, persiguen a los animales con lanzas y arcos, mientras que los cazadores terrestres se mueven entre la vegetación, algunos blandiendo espadas o mosquetes. La disposición de las figuras es dinámica, creando una sensación de movimiento y persecución. Se aprecia un esfuerzo deliberado por representar la abundancia de la naturaleza: ciervos en diversas posturas, perros de caza ágiles y bien entrenados, y una flora exuberante que define el entorno.
El uso del color es vibrante y contrastado. Los tonos verdes predominan en la representación de los bosques, mientras que los ropajes de los cazadores exhiben una paleta rica en rojos, azules y dorados. La luz parece provenir de un punto exterior a la escena, iluminando selectivamente ciertas áreas y creando sombras que añaden profundidad y dramatismo.
Más allá de la mera representación de una cacería, esta obra sugiere subtextos relacionados con el poder y el estatus social. La caza, en este contexto, no es simplemente una actividad recreativa, sino un símbolo de dominio sobre la naturaleza y, por extensión, sobre los súbditos. El castillo al fondo refuerza esta idea, representando la autoridad del gobernante y su control sobre el territorio. La abundancia de animales y la participación de numerosos cazadores sugieren una prosperidad económica y una sociedad jerárquica bien definida.
El paisaje en sí mismo también puede interpretarse como un reflejo del orden cósmico, con la ciudad fortificada representando la civilización y los bosques simbolizando lo salvaje e indomable. La interacción entre estos dos elementos –la cultura y la naturaleza– es una constante tensión que subyace a toda la escena. La composición general transmite una sensación de control y armonía, aunque también insinúa una cierta fragilidad: el ciervo, por su propia naturaleza, representa la resistencia ante el poder humano.