Guido Reni (1575-1642) – Baptism of Christ Kunsthistorisches Museum
Kunsthistorisches Museum – Guido Reni (1575-1642) -- Baptism of Christ
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Reni describe a su manera un episodio bien conocido por todos. Creó esta obra maestra en un momento en que su arte estaba en una fase de florecimiento. Cristo ha sido bautizado y vemos el momento en que ya ha salido. Su cabeza está inclinada y sus ojos están modestamente bajados. Todo esto sugiere que está increíblemente sometido. Juan el Bautista ocupa la mayor parte del cuadro. Si tomamos el plano físico, podemos decir que es él quien domina este cuadro. La solución colorista es increíblemente sencilla.
Descripción del cuadro El Bautismo de Cristo de Guido Reni
Reni describe a su manera un episodio bien conocido por todos. Creó esta obra maestra en un momento en que su arte estaba en una fase de florecimiento. Cristo ha sido bautizado y vemos el momento en que ya ha salido. Su cabeza está inclinada y sus ojos están modestamente bajados. Todo esto sugiere que está increíblemente sometido.
Juan el Bautista ocupa la mayor parte del cuadro. Si tomamos el plano físico, podemos decir que es él quien domina este cuadro.
La solución colorista es increíblemente sencilla. El pintor se esfuerza por subrayar la espiritualidad del acontecimiento que retrata. En esta imagen, podemos distinguir varios planes. En primer plano, vemos a Juan y a Cristo. En el centro están los ángeles y en el fondo el paisaje. Reni utiliza un particular ritmo de circularidad a través de los gestos y las miradas de todos los personajes de este cuadro. De este modo, la atención del espectador se centra específicamente en la experiencia de Cristo.
En el proceso del bautismo uno se purifica y renace. Los místicos estaban convencidos de que este rito era una expresión de humildad. La interpretación del artista es prácticamente la misma. Vemos a un Cristo que se somete sin rechistar a la voluntad de Dios. Por eso tiene la espalda y las rodillas dobladas y la cabeza inclinada. Toda la pose sugiere una sumisión total. La figura está iluminada por los brillantes rayos del sol, pero sólo desde arriba y a la izquierda. El pecho está completamente sumergido en la sombra, pero la mano derecha está magníficamente iluminada por la luz.
Directamente detrás de Jesús hay un ángel. El oro de sus ropas se convierte en el fondo del brazo izquierdo de Cristo, que está milagrosamente en la sombra. En las manos del ángel están los vestidos de Jesús. Lo mira con mucha atención. Esta pose fue repetida por muchos artistas.
El artista juega hábilmente con los contrastes. El cabello del ángel está teñido de un agradable rojo dorado, que contrasta espectacularmente con el frío cielo. Reni fue un verdadero maestro que supo pintar la historia del Evangelio de forma tan sentida y vívida.
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En el núcleo de la composición, dos figuras masculinas ocupan el centro de atención: una, con cabello oscuro y barba abundante, inclinado sobre otra figura central, desnuda y con un paño blanco cubriendo su virilidad. La figura que realiza el acto de bautismo extiende su mano derecha, vertiendo agua desde un recipiente, mientras la izquierda se apoya en un bastón de madera, elemento que aporta una nota de rusticidad a la escena. La figura bautizada, por su parte, parece recibir el gesto con una expresión serena y ligeramente inclinada hacia adelante.
A la izquierda, una figura femenina, vestida con ropajes de colores vivos, observa la ceremonia con un semblante contemplativo. Su presencia introduce una nota de misterio y quizás, de divinidad. Detrás de ella, se vislumbra otra figura angelical, parcialmente oculta por la vegetación, que refuerza el carácter sagrado del momento.
La iluminación es teatral y dirigida, resaltando los cuerpos desnudos y las expresiones faciales de los personajes. El contraste entre la luz y la sombra contribuye a crear una atmósfera de solemnidad y trascendencia. La paleta cromática se centra en tonos terrosos y verdes oscuros, con toques de rojo intenso en el manto de la figura femenina, que atraen la mirada hacia ella.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de pureza, redención y divinidad. El acto del bautismo, como símbolo de limpieza espiritual, se presenta aquí no solo como un evento histórico, sino también como una metáfora de transformación personal. La presencia de la figura femenina sugiere una conexión con lo femenino divino o con la gracia que inspira el acto ritual. La composición vertical enfatiza la elevación espiritual y la trascendencia del momento representado. El uso de la desnudez, lejos de ser meramente estético, podría interpretarse como un símbolo de vulnerabilidad y entrega a la voluntad divina. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía: el que bautiza ejerce una autoridad, el bautizado recibe la gracia, y las figuras femeninas observan con reverencia.