Orest Adamovich Kiprensky – Portrait of an unknown. 1820. Parkhomovka
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La figura femenina se muestra de medio cuerpo, ligeramente girada hacia la izquierda, lo que permite apreciar su perfil aunque el foco principal recae en su rostro. Su expresión es serena y contenida; no hay una sonrisa abierta, sino una leve curvatura labial que sugiere una actitud reflexiva o incluso melancólica. Los ojos, de un color verdoso intenso, capturan la atención del espectador con una mirada directa pero distante.
El cabello, oscuro y peinado con ondas elaboradas, enmarca su rostro y se eleva sobre la coronilla, lo cual era una moda común en el siglo XIX. Un collar dorado, grueso y ostentoso, resalta su cuello y pecho, indicando un estatus social elevado. La vestimenta consiste en un vestido de corte sencillo con escote bajo, adornado con volantes que suavizan la línea del hombro. Sobre este vestido se aprecia una capa o chalón rojo intenso, cuyo color contrasta fuertemente con la palidez de su piel y el blanco del vestido, atrayendo la mirada hacia ella. La mano derecha descansa sobre el chalón, un gesto que podría interpretarse como una señal de modestia o control.
El fondo es oscuro y uniforme, sin detalles que distraigan la atención de la figura principal. Esta oscuridad acentúa la luminosidad del rostro y la vestimenta, creando un efecto de relieve que enfatiza su presencia. La pincelada es suave y precisa, evidenciando el dominio técnico del artista. Se observa una sutil gradación tonal en la piel, lo que le confiere realismo y volumen.
En cuanto a los subtextos, se puede inferir que la mujer retratada pertenecía a una clase social acomodada, dada la riqueza de su vestimenta y joyería. La expresión contenida y la mirada distante sugieren una personalidad reservada o incluso un cierto grado de tristeza. El retrato podría ser una declaración de estatus, pero también una exploración de la identidad individual en una época marcada por las convenciones sociales. La elección del rojo para el chalón, color asociado a la pasión y al poder, introduce una nota de complejidad que invita a una interpretación más allá de la mera representación superficial. La composición, aunque formal, permite vislumbrar una cierta vulnerabilidad en la figura retratada, lo cual sugiere una búsqueda de autenticidad por parte del artista o, quizás, un deseo de mostrar una faceta menos convencional de su modelo.