Konstantin Alekseevich Korovin – Bridge at the mill. 1908
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Comentarios: 2 Ответы
Ты вдруг вошла навек в электропоезд, увидела на миг закат и крыши, а я еще стою в воде по пояс и дальний гром колес прекрасный слышу.
И снова мост, но только он другой:
На солнце кажется цепочкой золотой.
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El molino se alza en segundo plano, un volumen masivo de techumbre inclinada que contrasta con la horizontalidad del puente. La luz incide sobre él, revelando detalles de su estructura y creando reflejos en el agua circundante. A pesar de su tamaño, el molino parece integrarse armoniosamente con el paisaje, como una extensión natural del entorno.
La vegetación densa que rodea la escena contribuye a crear una atmósfera de aislamiento y tranquilidad. Los árboles, representados con pinceladas rápidas y expresivas, sugieren un bosque frondoso que se extiende más allá de los límites del cuadro. El cielo, apenas insinuado en la parte superior, es difuso y brumoso, lo que acentúa la sensación de profundidad y distancia.
En el puente, se distinguen figuras humanas, pequeñas e indefinidas, que parecen estar transitando o trabajando. Su presencia introduce una nota de actividad humana en un paisaje aparentemente inmutable. La escala reducida de estas figuras enfatiza la grandiosidad del entorno natural y la insignificancia del hombre frente a él.
La paleta de colores es dominada por tonos terrosos: marrones, ocres y grises que evocan la madera, la tierra y el agua. Toques de verde en la vegetación y de azul en el cielo aportan un contraste sutil pero esencial. La pincelada es suelta y vibrante, con una textura palpable que transmite una sensación de inmediatez y espontaneidad.
Más allá de la descripción literal de la escena, esta pintura parece sugerir reflexiones sobre el paso del tiempo, la relación entre el hombre y la naturaleza, y la belleza inherente a lo simple y lo cotidiano. El puente, como símbolo de conexión y transición, podría interpretarse como una metáfora de la vida misma, con sus desafíos y sus recompensas. La presencia del molino, un elemento tradicional asociado al trabajo y la industria, evoca una época pasada, marcada por el ritmo lento y constante de las estaciones. En conjunto, la obra transmite una sensación de nostalgia y melancolía, invitando a la contemplación silenciosa del mundo que nos rodea.