Louvre – FREDI BARTOLO DI - Bringing to the temple (Meeting)
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En el centro, una figura masculina, presumiblemente un rey o gobernante, preside la escena sentado sobre un trono ricamente decorado. Su atuendo ostentoso, con corona y vestimentas suntuosas, enfatiza su posición de autoridad. A su derecha e izquierda se alinean varias figuras, probablemente consejeros o dignatarios, que observan el evento con expresiones serias y reverentes.
A la izquierda del rey, una mujer ataviada con un manto oscuro, posiblemente de color negro o azul muy profundo, presenta a un niño pequeño. La figura femenina irradia una atmósfera de solemnidad y devoción. El niño, vestido de blanco, se encuentra en el centro de la atención, extendiendo su mano hacia el rey. Un detalle significativo es la presencia de una paloma blanca que flota cerca de la mujer, símbolo comúnmente asociado con la pureza y la divinidad.
La iluminación es uniforme y difusa, sin contrastes dramáticos, lo que contribuye a la atmósfera general de quietud y recogimiento. Los rostros de los personajes están modelados con cierta delicadeza, aunque las expresiones son contenidas y poco individualizadas. La paleta cromática se centra en tonos cálidos – dorados, ocres, rojos – contrastados por el negro o azul oscuro del manto de la mujer.
Subtextualmente, la obra parece narrar un acto de presentación o consagración. El niño es presentado ante la autoridad real, posiblemente para ser reconocido o aceptado dentro de una estructura social o religiosa. La paloma refuerza la idea de una investidura divina o de una bendición especial conferida al niño. La formalidad del entorno y la disposición de los personajes sugieren un evento de gran importancia, marcado por el protocolo y la solemnidad. Se intuye una narrativa que trasciende lo meramente visual, invitando a la reflexión sobre temas como la autoridad, la fe y la aceptación. La composición, con su simetría y equilibrio, transmite una sensación de orden cósmico y armonía divina.