Louvre – MEMLING - St. John the Baptist and St. Mary Magdalene. Folds of a triptych
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En el panel izquierdo, un hombre de cabellos rojizos se muestra de pie sobre un terreno cubierto de vegetación exuberante. Su vestimenta es sencilla: una túnica marrón anudada a modo de cinturón, dejando al descubierto una pierna desnuda. La postura es ligeramente inclinada, con la mano extendida en un gesto que podría interpretarse como ofrecimiento o señalización. El rostro denota una expresión melancólica, casi introspectiva, dirigida hacia el paisaje distante. En segundo plano, se vislumbra un lago y a lo lejos, una ciudadela fortificada sobre un promontorio rocoso. La perspectiva atmosférica difumina los detalles de la arquitectura, creando una sensación de lejanía e idealización.
El panel derecho refleja una estructura similar. Una mujer con el cabello largo y rojizo se encuentra también de pie, frente a un paisaje idéntico al del panel izquierdo. Viste una elaborada túnica roja, adornada con detalles que sugieren riqueza y nobleza. En sus manos sostiene un recipiente pequeño, posiblemente un cáliz o vaso, cuyo contenido permanece oculto. Su mirada es directa, aunque serena, transmitiendo una sensación de recogimiento y dignidad. La composición del panel se centra en la figura femenina, resaltando su presencia a través de la iluminación y el detalle en las texturas de sus ropas.
El paisaje compartido por ambos paneles actúa como un elemento unificador, pero también introduce una dimensión simbólica. El agua, presente en forma de lago, podría representar el bautismo o la purificación. La ciudadela distante evoca una idea de redención o de un lugar idealizado hacia el cual aspirar. La vegetación abundante sugiere fertilidad y vida, mientras que los tonos terrosos dominantes contribuyen a una atmósfera de solemnidad y recogimiento.
Las figuras en sí mismas parecen representar arquetipos: el hombre, con su vestimenta austera y su expresión melancólica, podría simbolizar la penitencia o el sacrificio; la mujer, con su atuendo rico y su mirada serena, podría encarnar la virtud o la gracia divina. La relación entre ambos personajes es ambigua; no interactúan directamente, pero comparten un espacio común que sugiere una conexión espiritual o emocional. La ausencia de elementos narrativos explícitos invita a la contemplación individual y a la interpretación personal del significado subyacente de la obra.