Louvre – MASTER ST. Bartholomew - Descent from the cross
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El cuerpo principal, extendido horizontalmente, ocupa gran parte del espacio pictórico. Su musculatura está representada con detalle, evidenciando un estudio anatómico minucioso. La palidez de su piel contrasta con los colores vivos de las vestimentas que lo rodean, intensificando la sensación de fragilidad y pérdida.
A ambos lados del cuerpo yacente se agrupan figuras humanas, mostrando una amplia gama de emociones: dolor, desesperación, resignación. Una mujer, ataviada con un manto blanco, inclina su cabeza en señal de profundo lamento; otra figura femenina, vestida de rojo, parece ofrecer consuelo o apoyo. Un hombre, con expresión sombría y gesto firme, sostiene el cuerpo mientras es descendido. La variedad de expresiones faciales y posturas corporales contribuye a la complejidad emocional de la escena.
En el plano superior, se aprecia una figura masculina sentada sobre un marco arquitectónico que recuerda a una estructura religiosa. Esta figura parece observar la escena con una expresión ambigua, posiblemente representando un juicio divino o una contemplación melancólica del sufrimiento humano. Un pergamino visible detrás de él podría contener inscripciones relevantes para el evento representado.
La iluminación es contrastante: fuertes haces de luz iluminan las figuras principales, mientras que otras áreas permanecen en la penumbra, acentuando el dramatismo y creando una atmósfera de misterio. La paleta cromática se caracteriza por tonos terrosos y ocres, con toques de rojo y blanco que resaltan los elementos más importantes.
Más allá de la narración explícita del descenso, la pintura sugiere subtextos relacionados con la fe, el sacrificio, la redención y la fragilidad de la existencia humana. La presencia del cráneo refuerza la reflexión sobre la muerte y la transitoriedad de la vida. La composición, densa y cargada de simbolismo, invita a una contemplación profunda sobre el significado del sufrimiento y la esperanza en medio de la adversidad. El realismo en la representación de las figuras y los detalles sugiere un intento por conectar emocionalmente al espectador con la escena representada, apelando a su empatía y compasión.