Louvre – TOQUE LOUIS - Maria Leszczynska, Queen of France, wife of Louis XV
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El vestido es extraordinario en su complejidad y riqueza. Predominan los tonos cálidos – dorados, ocres, rojos – entretejidos con motivos florales que parecen brotar del tejido mismo. La profusión de detalles sugiere no solo la magnificencia de la corte sino también el estatus innegable de la retratada. La ornamentación en las mangas y el escote es particularmente elaborada, evidenciando una meticulosa atención al detalle por parte del artista.
El fondo está construido con una arquitectura clásica que acentúa la posición de poder de la mujer. Las columnas coríntias, aunque parcialmente ocultas por cortinas rojas intensamente iluminadas, sugieren un espacio palaciego y grandioso. La luz, proveniente de una fuente no visible, ilumina el rostro y el vestido de la retratada, creando un contraste dramático con las zonas más oscuras del fondo. Esta iluminación resalta su figura y contribuye a la sensación de solemnidad.
En primer plano, sobre una mesa lateral, se vislumbra una corona y otros objetos que refuerzan la idea de soberanía o al menos de pertenencia a una clase dirigente. La disposición de estos elementos no es casual; parecen estar colocados para enfatizar su importancia simbólica.
Más allá de la representación literal, el retrato parece explorar temas de poder, estatus social y la idealización de la figura femenina en un contexto cortesano. La pose relajada, a pesar del atuendo formal, sugiere una mujer segura de sí misma y consciente de su posición. La sutil sonrisa que se adivina en sus labios podría interpretarse como una manifestación de confianza o incluso de una leve ironía ante las convenciones sociales. El uso magistral de la luz y el color contribuye a crear una atmósfera de refinamiento y elegancia, características propias del arte de la época. La composición general transmite un mensaje de estabilidad y orden, reflejando quizás los valores predominantes en la sociedad representada.