Louvre – LUBEN BOZHEN (supposed author) - Still life with a chessboard
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El conjunto se articula alrededor de un eje diagonal que parte desde la esquina superior izquierda hasta la inferior derecha, guiando la mirada a través de los diversos objetos. Un vaso de vidrio rojo, parcialmente lleno, refleja la luz con una intensidad particular, creando un punto focal inicial. Junto a él, un amasado de pan blanco, aparentemente recién horneado, irradia calidez y abundancia.
La presencia del tablero de ajedrez es central. No se aprecia ninguna partida en curso; las piezas parecen abandonadas, sugiriendo una interrupción o quizás la reflexión sobre la estrategia y el destino. El contraste entre los cuadrados negros y blancos enfatiza esta dualidad, un símbolo recurrente en el arte barroco que alude a la vida y la muerte, el bien y el mal.
Un instrumento musical, presumiblemente un laúd, se encuentra abierto sobre una partitura. La música, como el juego de ajedrez, implica habilidad, disciplina y una cierta previsión. La presencia de cartas apiladas refuerza esta idea de ocio refinado y juegos de azar. Un pequeño puñado de monedas doradas, a la derecha del laúd, podría simbolizar la prosperidad o la fugacidad de la riqueza.
Un ramillete de claveles rojos, delicadamente dispuestos en un jarrón de vidrio, aporta una nota de color vibrante y vitalidad al conjunto. Los claveles, tradicionalmente asociados con el amor y la devoción, introducen una dimensión emocional a la escena.
La disposición meticulosa de los objetos, la atención al detalle y la riqueza cromática sugieren una reflexión sobre la vanitas – la transitoriedad de la vida y la importancia del espíritu frente a las posesiones materiales. El autor parece invitar a la contemplación, proponiendo un diálogo silencioso entre el espectador y estos símbolos cargados de significado. La escena, en su aparente sencillez, encierra una complejidad interpretativa que invita a múltiples lecturas sobre la condición humana.