Marcellus Coffermans – Resurrection of Christ
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El autor ha dispuesto un grupo de personajes a los pies de esta figura principal, quienes reaccionan ante el acontecimiento con expresiones de asombro y consternación. Sus rostros, modelados con meticuloso detalle, transmiten una mezcla de temor reverencial y confusión. Uno de ellos, cubriéndose la cara con las manos, parece abrumado por la magnitud del evento. Otro, en primer plano a la derecha, muestra una expresión de incredulidad y dolor. Estos personajes no son meros espectadores; su reacción contribuye a la narrativa, subrayando el impacto del milagro sobre los testigos presentes.
En el fondo, se intuyen figuras adicionales, incluyendo lo que parece ser un grupo de soldados o guardias, retratados con una menor definición, como si estuvieran relegados a un segundo plano en comparación con la centralidad del evento principal. Un ángel, situado en la parte superior derecha, ondea un estandarte, posiblemente simbolizando la victoria sobre la muerte y el triunfo de la fe.
La composición se articula alrededor de una estructura diagonal que guía la mirada hacia la figura resucitada. La luz, proveniente de una fuente no visible, ilumina intensamente al personaje central, creando un contraste dramático con las zonas más oscuras del fondo. Esta técnica lumínica acentúa su importancia y lo distingue como el foco principal de la obra.
Subyace en esta representación una profunda reflexión sobre la vida, la muerte y la redención. La imagen no solo narra un evento histórico, sino que también pretende transmitir un mensaje de esperanza y consuelo a los creyentes. El dramatismo expresivo de las figuras y el uso magistral de la luz contribuyen a crear una atmósfera de intensa emoción religiosa. Se percibe una intención didáctica por parte del artista: ilustrar un dogma fundamental de la fe cristiana, apelando a la sensibilidad emocional del espectador para facilitar su comprensión. La disposición de los personajes, sus expresiones y la iluminación cuidadosamente calculada, todo converge en el propósito de exaltar la divinidad de la figura central y reafirmar la promesa de resurrección.