Mauritshuis – Alessandro Turchi - Allegory on the Power of Love (’Omnia Vincit Amor’)
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En este núcleo principal, una figura femenina, presumiblemente personificando el Amor, se erige como eje focal. Su belleza es innegable, pero su expresión no es de alegría desenfrenada, sino más bien de serena determinación. Porta un arco y flechas, atributos clásicos del Eros mitológico, que apunta hacia una figura andrógina, posiblemente una representación de la propia fuerza del Amor en estado puro. La tensión entre ambos personajes sugiere una confrontación o, quizás, una transmisión de poder.
Alrededor de esta escena central, se despliega un tumulto de figuras humanas y aladas. Algunos parecen sucumbir a las pasiones, con gestos de dolor, súplica o desesperación. Otros, en cambio, observan la acción desde la periferia, algunos con semblante preocupado, otros aparentemente indiferentes. La multitud es variada: se distinguen hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, desnudos y vestidos, lo que sugiere una representación universal de la experiencia amorosa y sus efectos sobre la humanidad.
En el extremo superior derecho, un grupo de ángeles alados flota en un espacio oscuro, observando la escena con una expresión ambigua; su presencia podría interpretarse como una sanción divina o, por el contrario, como una bendición implícita a la fuerza del Amor. La oscuridad que envuelve la parte superior de la pintura contribuye a crear una atmósfera de misterio y trascendencia.
El uso de la luz es particularmente significativo. Ilumina con intensidad las figuras centrales, resaltando su importancia dentro de la narrativa general. El contraste entre las zonas iluminadas y las áreas sumidas en la penumbra acentúa el dramatismo de la escena y dirige la mirada del espectador hacia los puntos clave de interés.
La pintura parece explorar la naturaleza omnipotente del Amor, capaz de doblegar a la razón (representada por el hombre sentado sobre el libro) y de influir en las emociones humanas con una fuerza incontrolable. El subtexto sugiere que el Amor trasciende las barreras sociales, culturales e incluso divinas, ejerciendo su dominio sobre todos los seres vivos. La ambigüedad en las expresiones faciales de algunos personajes invita a la reflexión sobre la complejidad y la naturaleza contradictoria del sentimiento amoroso: fuente tanto de alegría como de sufrimiento.