Mauritshuis – Jacob Adriaensz Backer - Shepherd with Flute (Self-Portrait?)
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
Aquí se observa un retrato de medio cuerpo que presenta a una figura masculina con una expresión serena y ligeramente melancólica. El hombre, situado frente al espectador, sostiene en su mano derecha un instrumento musical, presumiblemente una flauta o un dulce, aunque este no es visible en su totalidad. Su mirada directa establece una conexión inmediata con el observador, invitándolo a la contemplación.
La paleta de colores se centra en tonos terrosos y ocres, que contribuyen a crear una atmósfera cálida y naturalista. La iluminación, proveniente de un lado, modela los rasgos faciales y resalta la textura del cabello rizado y abundante, así como el vello incipiente en el mentón. Una corona de hojas verdes, probablemente hiedra, adorna su cabeza, otorgándole una connotación pastoril o bucólica.
La vestimenta es sencilla pero sugerente: un cuello blanco abotonado bajo una capa de pieles que aporta una sensación de rusticidad y conexión con la naturaleza. La firma del artista, visible en la esquina inferior izquierda, se integra discretamente en la composición.
Más allá de la representación literal, esta pintura parece aludir a temas relacionados con la música, la poesía y la contemplación de la belleza natural. El atuendo pastoril evoca la figura del amor pastoral, un arquetipo recurrente en el arte renacentista y barroco que simboliza la inocencia, la armonía y la conexión con lo divino. La flauta, instrumento asociado a menudo con los pastores y las nimfas de la mitología clásica, refuerza esta asociación.
La expresión del retratado sugiere una introspección profunda, como si estuviera absorto en sus pensamientos o en la música que podría estar interpretando. El gesto de sostener el instrumento, más que tocarlo, implica una reflexión sobre el arte y su significado. La corona de hojas, además de un elemento decorativo, puede simbolizar la victoria, la sabiduría o incluso una conexión con los dioses del campo.
En definitiva, esta obra trasciende la mera representación individual para sugerir una meditación sobre la naturaleza humana, la belleza efímera y el poder transformador del arte. La sencillez de la composición y la naturalidad de la representación contribuyen a crear una atmósfera de intimidad y reflexión que invita al espectador a sumergirse en el mundo interior del retratado.