Mauritshuis – Caesar van Everdingen - Trompe l’Oeil with a Bust of Venus
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Aquí se observa una composición que juega con la ilusión óptica y el engaño a los sentidos, un trompe-loeil de notable maestría técnica. El autor ha dispuesto en primer plano un busto marmóreo femenino, representado con gran detalle anatómico y una meticulosa atención al brillo y las sombras propias del mármol. La figura se presenta girada hacia atrás, ofreciendo una vista lateral que enfatiza la elegancia del cuello y el perfil de la cabeza. Una túnica rosa suavemente drapeada cubre parcialmente los hombros, contrastando con la frialdad aparente del material escultórico.
Un elemento vegetal, una enredadera oscura con hojas brillantes, se entrelaza alrededor de la cabeza y el cuello de la figura, añadiendo un toque de naturalismo que rompe ligeramente con la formalidad de la escultura. Esta incorporación de elementos orgánicos sugiere una conexión entre lo clásico y lo vivo, lo artificial y lo natural.
En segundo plano, se intuye un espacio arquitectónico indefinido, sumergido en una penumbra profunda que acentúa el protagonismo del busto frontal. La luz, proveniente de una fuente no visible, ilumina con precisión la escultura, creando un juego de luces y sombras que realza su volumen y textura.
La presencia de un segundo busto, más pequeño y situado sobre una superficie elevada en la parte inferior de la composición, introduce una capa adicional de complejidad interpretativa. Este segundo rostro, también esculpido, parece observar al espectador con una expresión serena y ligeramente melancólica. La relación entre ambos bustos no es explícita, pero podría sugerir una reflexión sobre la belleza idealizada, el paso del tiempo o la dualidad inherente a la condición humana.
La pintura invita a cuestionar la realidad percibida, desafiando al espectador a discernir entre lo que es y lo que aparenta ser. La habilidad del artista para simular la tridimensionalidad de una escultura sobre una superficie bidimensional crea un efecto sorprendente y engañoso, propio del género del trompe-loeil. Más allá de su virtuosismo técnico, la obra parece sugerir una meditación sobre la naturaleza de la representación artística y el poder de la ilusión. La atmósfera general es de quietud contemplativa, invitando a una reflexión pausada sobre los temas planteados.