Mauritshuis – Master of the Salomon triptych - Triptych with the Life Story of Solomon
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La disposición arquitectónica es notable. Se aprecia un palacio ricamente decorado, con columnas coríntias y una profusión de detalles ornamentales que sugieren poder y magnificencia. La luz, aunque no uniforme, ilumina selectivamente a los personajes clave, acentuando su importancia dentro del relato. El uso de la perspectiva es algo convencional para la época, creando una sensación de profundidad pero sin la precisión científica del Renacimiento pleno.
En el panel izquierdo, se despliega un cortejo real con figuras vestidas con indumentaria lujosa y elaborada. Se intuyen elementos de celebración o procesión, aunque la atmósfera general es más solemne que festiva. La presencia de músicos y portadores de estandartes refuerza la idea de una ocasión significativa.
El panel derecho presenta un paisaje agreste y rocoso, con una figura celestial en lo alto, observando la escena principal desde una posición privilegiada. Esta figura introduce una dimensión espiritual a la narración, sugiriendo una supervisión divina sobre los acontecimientos que se desarrollan abajo. La inclusión de un perro, aparentemente cazando o rastreando algo, añade un elemento de realismo y quizás simbolismo relacionado con la búsqueda de justicia o verdad.
Subtextualmente, la obra parece explorar temas de poder, juicio, maternidad y divinidad. El rey representa la autoridad terrenal, mientras que la mujer en primer plano podría encarnar la inocencia o la súplica ante el poder real. La escena central plantea interrogantes sobre la naturaleza de la justicia y la influencia de factores externos en las decisiones del gobernante. La figura celestial en el panel derecho sugiere una dimensión trascendente, insinuando que los asuntos humanos están sujetos a un orden superior. El contraste entre la opulencia del palacio y la rudeza del paisaje en el panel derecho podría simbolizar la dicotomía entre lo terrenal y lo divino, o entre el poder temporal y la eternidad. La composición general invita a una reflexión sobre la complejidad de las relaciones humanas y la búsqueda de significado dentro de un contexto social y espiritual.