Mauritshuis – Daniel Seghers, Thomas Willeboirts Bosschaert - Garland of Flowers surrounding a Sculpture of the Virgin Mary
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El elemento central, la escultura mariana, se muestra en tonos grises, con una marcada ausencia de color que contrasta radicalmente con el vibrante despliegue de flores que la circunda. La Virgen adopta una postura hierática, con el Niño Jesús apoyado sobre su brazo, ambos mirando hacia adelante con una expresión serena y contemplativa. La escultura parece emerger del marco floral, casi como si hubiera sido esculpida directamente en él.
El marco vegetal es el verdadero protagonista de la obra. Se trata de una profusión de flores de diversas especies –tulipanes, rosas, claveles, violetas– dispuestas con meticulosa precisión y un notable dominio técnico. La variedad cromática es intensa: rojos, naranjas, amarillos, azules y blancos se entrelazan en una danza visual que atrae la mirada y crea una sensación de opulencia. La abundancia floral no es meramente decorativa; sugiere fertilidad, pureza y la gracia divina asociada a la figura de María.
Se percibe un juego sutil entre luz y sombra que acentúa el relieve tanto de la escultura como de las flores. La oscuridad del fondo contribuye a resaltar la luminosidad de los pétalos y a crear una atmósfera de recogimiento y devoción. La presencia de mariposas, delicadas e itinerantes, añade un elemento de ligereza y movimiento a la composición, sugiriendo también la transitoriedad de la vida terrenal frente a la eternidad espiritual.
Más allá de su valor estético, esta obra invita a una reflexión sobre la simbología religiosa. La Virgen María, como intercesora entre Dios y los hombres, se presenta rodeada de la belleza del jardín, un paraíso terrenal que anticipa el reino celestial. La combinación de escultura y naturaleza muerta es significativa; une lo divino con lo humano, lo eterno con lo efímero, en una armoniosa síntesis visual. La meticulosidad en la representación de cada flor sugiere una reverencia por la creación divina y un deseo de capturar su belleza fugaz.