Metropolitan Museum: part 2 – Attributed to Petrus Christus - The Annunciation
На эту операцию может потребоваться несколько секунд.
Информация появится в новом окне,
если открытие новых окон не запрещено в настройках вашего браузера.
Для работы с коллекциями – пожалуйста, войдите в аккаунт (abrir en nueva ventana).
Поделиться ссылкой в соцсетях:
No se puede comentar Por qué?
La mujer, vestida con ropajes azules intensos y un velo rojo, sostiene un libro abierto en sus manos. Su expresión es serena, casi absorta, aunque se intuye una ligera sorpresa en su rostro. La luz incide sobre ella de manera uniforme, resaltando la textura de sus telas y la delicadeza de sus facciones.
El ángel, a su izquierda, está ataviado con un manto rojo igualmente vibrante, adornado con plumas doradas que sugieren su naturaleza celestial. Su postura es reverencial, inclinada ligeramente hacia la mujer, mientras extiende una mano en un gesto que podría interpretarse como saludo o presentación. Una aureola de luz radiante emana del punto donde se encuentran ambos personajes, simbolizando la intervención divina.
El entorno arquitectónico es notable por su realismo y atención al detalle. Se aprecia una pared cubierta de hiedra, un jardín exuberante visible a través de una abertura en el muro, y un suelo pavimentado con piedras irregulares. La luz natural se filtra a través del arco, creando sombras que definen la profundidad espacial y añaden dramatismo a la escena.
Más allá de la representación literal del evento narrado, la pintura sugiere varios subtextos. El libro abierto en manos de la mujer podría simbolizar su sabiduría y receptividad al mensaje divino. La arquitectura detallada y el jardín exuberante sugieren un entorno de prosperidad y armonía, contrastando con la trascendencia del momento. La separación física entre los personajes, marcada por el arco arquitectónico, puede interpretarse como una barrera entre lo humano y lo celestial, que se disuelve en el instante de la anunciación. La meticulosidad en la representación de los objetos cotidianos – las piedras del suelo, las hojas de la hiedra – indica un interés por capturar la realidad con precisión, pero también sugiere una reflexión sobre la naturaleza efímera de lo terrenal frente a la eternidad divina. El uso del color es significativo; el azul, asociado a la Virgen María y al cielo, contrasta con el rojo del ángel, que simboliza la pasión y la divinidad. En conjunto, la obra transmite un sentimiento de reverencia, misterio y una profunda conexión entre lo humano y lo divino.