Metropolitan Museum: part 2 – Abraham van Cuylenborch - Bacchus and Nymphs in a Landscape
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El primer plano está dominado por un grupo de figuras humanas y aladas. Una figura masculina, presumiblemente una divinidad dado su porte y expresión, se encuentra en posición central, con los brazos extendidos como ofreciendo o bendiciendo a las demás presencias. A sus pies, una mujer recostada sobre un lecho de vegetación parece recibir una ofrenda de la mano de otra figura femenina que se inclina hacia ella. La desnudez de estas figuras, tratada con cierta idealización y suavidad en los contornos, evoca la mitología clásica y el concepto del cuerpo como fuente de belleza y armonía.
Sobre ellos, tres querubines o putti revolotean entre las ramas, atando una cuerda que parece conectar a la divinidad central con el grupo inferior. Esta imagen puede interpretarse como un símbolo de unión, destino o incluso juego divino.
El paisaje se extiende hacia atrás, mostrando una vegetación densa y variada, interrumpida por un cuerpo de agua en la parte derecha de la composición. En este plano más distante, se distinguen figuras adicionales, posiblemente también ninfas o espíritus del bosque, que contribuyen a la sensación de profundidad y vastedad del entorno.
La pintura sugiere una escena mitológica, probablemente relacionada con el dios Baco (Dioniso), patrón del vino y las fiestas, aunque no hay elementos explícitos que lo confirmen. Más allá de la representación literal, se intuye un subtexto sobre la naturaleza humana, la relación entre los dioses y los mortales, y la búsqueda del placer y la armonía en el mundo natural. La disposición de las figuras y su interacción sugieren una atmósfera de celebración, pero también de cierta melancolía o nostalgia, dada la luz crepuscular y la quietud general de la escena. La cuerda que atan los querubines podría simbolizar la fragilidad de la felicidad o la intervención del destino en los asuntos humanos. La composición invita a la contemplación sobre temas universales como el amor, la belleza, la divinidad y la fugacidad del tiempo.