Metropolitan Museum: part 2 – Joos van Cleve - The Last Judgment
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En la parte superior, el cielo se abre para revelar una figura central masculina, presumiblemente divina, que levanta una mano en gesto de bendición o advertencia. Está rodeado por una multitud de figuras aladas, ángeles quizás, que parecen flotar entre nubes tormentosas y luminosas. La paleta de colores es rica en rojos intensos y azules profundos, acentuando la trascendencia del espacio celestial. Se observa un dinamismo considerable en el movimiento de las figuras celestiales, sugiriendo una actividad cósmica inmensa.
La zona intermedia se presenta como un plano más terrenal, aunque igualmente poblado. Una multitud numerosa avanza hacia adelante, con expresiones que oscilan entre la esperanza y la incertidumbre. Se percibe una división sutil en este grupo; algunos parecen dirigirse hacia el cielo, mientras que otros son empujados o arrastrados hacia abajo. Un ángel de aspecto imponente se interpone entre ambos grupos, aparentemente desempeñando un papel crucial en la separación de las almas.
La parte inferior de la composición es quizás la más perturbadora. Aquí, figuras humanas sufren bajo el dominio de seres demoníacos. Se aprecia una atmósfera de angustia y desesperación palpable; los rostros están contorsionados por el dolor y el miedo. La representación del cuerpo humano en esta sección es particularmente detallada, con énfasis en las expresiones de sufrimiento físico y emocional. La vegetación que sirve de escenario parece marchita y desolada, reflejando la atmósfera general de condenación.
Subtextualmente, la obra explora temas universales como el pecado, la redención, el castigo y la esperanza. La dualidad entre la luz y la oscuridad, lo celestial y lo terrenal, es un elemento constante a lo largo de toda la composición. La representación detallada del sufrimiento sugiere una reflexión sobre las consecuencias de las acciones humanas y la importancia de la fe. El uso de la iconografía religiosa tradicional se combina con una expresividad emocional intensa, creando una obra que busca provocar una respuesta visceral en el espectador. La disposición de los personajes y su interacción sugieren una jerarquía moral clara, donde la obediencia a lo divino es recompensada con la salvación, mientras que la desobediencia conduce al tormento eterno.