Angelika Kauffmann – Edward Smith Stanley (1752–1834), Twelfth Earl of Derby, with His First Wife (Lady Elizabeth Hamilton, 1753–1797) and Their Son (Edward Smith Stanley, 1775–1851) Metropolitan Museum: part 4
Metropolitan Museum: part 4 – Angelika Kauffmann - Edward Smith Stanley (1752–1834), Twelfth Earl of Derby, with His First Wife (Lady Elizabeth Hamilton, 1753–1797) and Their Son (Edward Smith Stanley, 1775–1851)
Aquí se observa una composición familiar de carácter formal y refinado, ejecutada con una técnica que sugiere el Neoclasicismo. La escena se desarrolla en un interior ricamente decorado, donde la luz tenue resalta los detalles de las vestimentas y la arquitectura. En primer plano, tres figuras centrales dominan la vista: un hombre, una mujer y un niño pequeño. El hombre, ataviado con un traje rojo intenso adornado con encajes blancos, se sienta en un diván que le confiere una posición de autoridad. Su postura es relajada pero digna, con una mano extendida hacia el niño, estableciendo una conexión afectuosa. La mujer, sentada a su lado y vestida con un elegante vestido azul celeste, sostiene al infante sobre sus rodillas. El rostro de la mujer irradia serenidad y nobleza, mientras que su mirada se dirige hacia el niño con ternura. El niño, representado como una figura casi idealizada, parece ser el foco central del afecto familiar. La disposición de los personajes sugiere una jerarquía social clara: el hombre ocupa un lugar prominente, simbolizando la cabeza de familia y el poder patriarcal; la mujer, aunque presente y activa en la escena, se ubica en una posición subordinada pero igualmente importante, representando la maternidad y la virtud doméstica. El niño, por su parte, encarna la esperanza y la continuidad del linaje familiar. El fondo está ocupado por un balcón con esculturas clásicas que aluden a los ideales de belleza y armonía propios de la antigüedad grecorromana. Esta referencia cultural refuerza el carácter elevado y sofisticado de la familia retratada, sugiriendo su conexión con las élites intelectuales y artísticas de la época. La presencia del pequeño perro en primer plano añade un toque de informalidad a la escena, suavizando la rigidez formal de la composición. Subtextualmente, la pintura parece transmitir una imagen idealizada de la vida familiar aristocrática: la unión virtuosa entre el hombre y la mujer, la importancia de la descendencia y la conexión con los valores culturales clásicos. La meticulosidad en la representación de las vestimentas y los detalles del entorno sugiere un deseo de exhibir riqueza y estatus social. La luz suave y la paleta de colores armoniosa contribuyen a crear una atmósfera de calma, prosperidad y refinamiento que busca proyectar una imagen positiva de la familia retratada. La escena evoca una sensación de estabilidad y continuidad, reforzando los valores tradicionales asociados con la nobleza inglesa del siglo XVIII.
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Angelika Kauffmann - Edward Smith Stanley (1752–1834), Twelfth Earl of Derby, with His First Wife (Lady Elizabeth Hamilton, 1753–1797) and Their Son (Edward Smith Stanley, 1775–1851) — Metropolitan Museum: part 4
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En primer plano, tres figuras centrales dominan la vista: un hombre, una mujer y un niño pequeño. El hombre, ataviado con un traje rojo intenso adornado con encajes blancos, se sienta en un diván que le confiere una posición de autoridad. Su postura es relajada pero digna, con una mano extendida hacia el niño, estableciendo una conexión afectuosa. La mujer, sentada a su lado y vestida con un elegante vestido azul celeste, sostiene al infante sobre sus rodillas. El rostro de la mujer irradia serenidad y nobleza, mientras que su mirada se dirige hacia el niño con ternura. El niño, representado como una figura casi idealizada, parece ser el foco central del afecto familiar.
La disposición de los personajes sugiere una jerarquía social clara: el hombre ocupa un lugar prominente, simbolizando la cabeza de familia y el poder patriarcal; la mujer, aunque presente y activa en la escena, se ubica en una posición subordinada pero igualmente importante, representando la maternidad y la virtud doméstica. El niño, por su parte, encarna la esperanza y la continuidad del linaje familiar.
El fondo está ocupado por un balcón con esculturas clásicas que aluden a los ideales de belleza y armonía propios de la antigüedad grecorromana. Esta referencia cultural refuerza el carácter elevado y sofisticado de la familia retratada, sugiriendo su conexión con las élites intelectuales y artísticas de la época. La presencia del pequeño perro en primer plano añade un toque de informalidad a la escena, suavizando la rigidez formal de la composición.
Subtextualmente, la pintura parece transmitir una imagen idealizada de la vida familiar aristocrática: la unión virtuosa entre el hombre y la mujer, la importancia de la descendencia y la conexión con los valores culturales clásicos. La meticulosidad en la representación de las vestimentas y los detalles del entorno sugiere un deseo de exhibir riqueza y estatus social. La luz suave y la paleta de colores armoniosa contribuyen a crear una atmósfera de calma, prosperidad y refinamiento que busca proyectar una imagen positiva de la familia retratada. La escena evoca una sensación de estabilidad y continuidad, reforzando los valores tradicionales asociados con la nobleza inglesa del siglo XVIII.